Military history

Notas

[1] USMC, United States Marine Corps, Cuerpo de Marines de Estados Unidos. (N. del e.).

[2] La 81.ª División de infantería del ejército de EE. UU. compuso, junto con la 1.ª División de marines, el III Cuerpo anfibio a las órdenes del general de división Roy S. Geiger, USMC. Para la operación de las Palaos, la 1.ª División de marines atacó Peleliu el 15 de septiembre de 1944 mientras que la 81.ª División tomó la isla de Angaur y proporcionó un regimiento como reserva del cuerpo. La 81.ª División relevó a la 1.ª División de marines en Peleliu el 20 de octubre y aseguró la isla el 27 de noviembre.

[3] Los «blancos» eran dianas montadas sobre un sistema de rieles verticales que unos soldados accionaban. Las dianas de los que se encontraban en la línea de tiro iban siendo centradas por estos mismos soldados.

[4] Camp Elliott era una pequeña instalación militar situada en la parte norte de las afueras de San Diego. Se ha usado pocas veces desde la segunda guerra mundial. El campamento Joseph H. Pendleton se encuentra a treinta y cinco millas al norte de San Diego. Sede hoy en día de la 1.ª División de marines, se trata de la mayor base anfibia del cuerpo de marines en la Costa Oeste.

[5] El cuerpo de marines de Estados Unidos todavía usa el excelente cuchillo de combate Ka-Bar. El nombre del fabricante se ha convertido para los marines en un sustantivo (kabar) para designar su cuchillo de combate.

[6] La historia del 5. de marines continuó después de la segunda guerra mundial. El regimiento luchó en la guerra de Corea y de nuevo en Vietnam.

En la primera guerra mundial no participó ninguna división de marines. [Los regimientos 5. y 6. de marines lucharon en Francia como parte de la 2.ª División (regular) del cuerpo expedicionario estadounidense, una unidad mixta de brigadas de la infantería de marina y del ejército.] Sin embargo, la 1.ª División de marines fue la única división de marines que peleó en Corea. También combatió en Vietnam, junto con la 3.ª División de marines. Se trata, por lo tanto, de la única división de marines que ha combatido en todos nuestros principales conflictos durante los últimos sesenta años.

Hoy, el 5. de marines sigue formando parte de la 1.ª División de marines. La división está estacionada en la Costa Oeste y puede desplegar unidades para actuar en el Pacífico Occidental.

[7] Después de Guadalcanal, la 1.ª División de marines fue a Melbourne, Australia, para descansar y reequiparse para la nueva campaña en Nueva Bretaña. Cuando la del Cabo Gloucester finalizó, los hombres dieron por sentado que regresaban a Australia. En cambio, los dejaron en una isla desierta, en el archipiélago de las Islas Russell, a sesenta millas de Guadalcanal.

[8] USO, United Services Organizations. Era una organización privada sin ánimo de lucro que organizaba actividades de ocio y recreativas para el ejército norteamericano. (N. del e.).

[9] Durante la primera semana de la campaña de Guadalcanal, los marines capturaron a un soldado japonés que aseguraba que algunos de sus hambrientos compañeros al oeste del río Matanikau se rendirían si los marines los «liberaban». Con veinticinco hombres escogidos (exploradores, especialistas en inteligencia, un cirujano y un lingüista) del cuartel general de la división y del 5. de marines, el coronel Frank Goettge —el oficial de inteligencia de la división— partió en una misión de carácter más humanitario que militar. Los japoneses tendieron una emboscada a la patrulla mientras bajaba de la nave de desembarco en medio de la oscuridad. Sólo se salvaron tres marines.

[10] Volví a encontrarme con Bob Hope la pasada primavera, cuando participó en un torneo de golf benéfico en Birmingham, Alabama. Antes le había enviado ejemplares de la Marine Corps Gazette (noviembre y diciembre de 1979 y enero de 1980), donde se relataban partes de este libro. Le había entusiasmado la narración y recordaba bien a los jóvenes marines de la 1.ª División de marines de Pavuvu. A pesar de los gritos del público en un ajetreado día en Birmingham, este hombre tan amable se tomó el tiempo de rememorar conmigo «la vieja guardia».

[11] El sargento de artillería Elmo M. Haney sirvió con la Compañía K del 3.er Batallón del 5. de marines en Francia durante la primera guerra mundial. En el período entre las dos guerras mundiales, dio clases en un colegio de Arkansas durante unos cuatro años y luego se reincorporó al cuerpo de marines, donde lo asignaron a su antigua unidad. Luchó en Guadalcanal y en Cabo Gloucester con la Compañía K. En el segundo combate ganó una Estrella de Plata al heroísmo cuando «se ocupó de unos japos él sólo con un par de granadas de mano», como describió la escena un marine.

Haney tenía más de cincuenta años cuando la 1.ª División de marines atacó Peleliu. Aunque por rango era sargento de artillería, no ocupaba un puesto oficial en la cadena de mando de la Compañía K. En el campo de batalla parecía estar en todas partes a la vez, corrigiendo errores y echando una mano. Se retiró de las primeras líneas durante el segundo día de Peleliu, admitiendo con tristeza que ya no podía aguantar más el calor ni el combate.

[12] El capitán Andrew Allison Haldane, USMC de la reserva, nació el 22 de agosto de 1917 en Lawrence, Massachusetts. Se graduó en el Bowdoin College de Brunswick, Maine, en 1941.

El capitán Haldane sirvió con la 1.ª División de marines en Guadalcanal y fue el oficial al mando de la Compañía K en Cabo Gloucester, donde ganó la Estrella de Plata. Durante una batalla de cinco días, él y sus marines rechazaron cinco cargas de bayoneta japonesas en menos de una hora en medio de la oscuridad previa al amanecer. Comandó a la Compañía K durante la mayor parte del combate por Peleliu. El 12 de octubre de 1944, tres días antes de que los marines se retiraran del frente, murió en combate. Fue la mayor pérdida que los marines de la Compañía K., y del resto de la división que lo conocían, lamentaron la pérdida durante toda la guerra.

El Bowdoin College honra anualmente la memoria del capitán Haldane entregándole la Copa Haldane al graduado que ha mostrado cualidades excepcionales de liderazgo y carácter. La copa fue un obsequio de parte de los oficiales que habían servido con el capitán Haldane en el Pacífico. Entre ellos se encontraba el difunto senador por Illinois, Paul Douglas, que también formó parte del 5. de marines en Peleliu y Okinawa.

[13] En los años de posguerra, el cuerpo de marines fue objeto de muchas críticas inmerecidas, en mi opinión, por parte de personas bienintencionadas que no comprendían la magnitud de la tensión y el horror que puede suponer el combate. El cañón estriado, la ametralladora y los proyectiles de gran potencia han convertido la guerra en una masacre prolongada e infrahumana. Se debe adiestrar a los hombres de manera realista si han de sobrevivir a ella sin quebrantarse mental y físicamente.

[14] Las LST eran unas lanchas de calado plano creadas justo antes de la segunda guerra mundial. Una LST podía llevar su parte delantera justo hasta una playa y luego dejar su cargamento de vehículos a través de las grandes puertas de concha que formaban la proa de la embarcación. O, como en el caso de Peleliu, las LST podían desembarcar en el mar vehículos (carros) anfibios de asalto para el transporte de tropas. Hoy hay modelos avanzados de LST al servicio de la armada estadounidense.

[15] Durante la segunda guerra mundial, los planificadores consideraban que la proporción más segura entre atacantes y defensores en un asalto anfibio era de tres a uno. En opinión de los mandos en Peleliu, la fuerza total de marines de 30 000 hombres proporcionaba un margen fiable sobre los japoneses. Aunque al menos un jefe de regimiento —el temible coronel Lewis B. Pechugón Puller— señaló la desigualdad de fuerzas de combate reales, el jefe de la división, el general de división William H. Rupertus, y su estado mayor pensaban que sus temores eran infundados.

[16] En una carta sellada que los periodistas asignados para cubrir la batalla abrieron el día D menos 1, el general de división William H. Rupertus pronosticaba que Peleliu caería en cuatro días tras un combate breve y difícil. Su previsión influyó en el pensamiento táctico en tierra durante gran parte del siguiente mes. Debido a su optimismo, muchos de los treinta y seis corresponsales asesinados nunca desembarcaron; de aquellos que lo hicieron, sólo seis se quedaron durante las críticas primeras etapas de la batalla. Por lo tanto, los medios no conocieron mucho de lo que sucedió en realidad.

[17] El cabo Merriell A. Snafu Shelton era de Luisiana.

[18] A menudo, las descripciones históricas de las batallas dejan al lector con la impresión de que los participantes individuales contaban con una visión panorámica de los acontecimientos. Sin embargo, no es así. Ni siquiera los historiadores han logrado reconstruir totalmente lo que le ocurrió al 3/5 el día D en Peleliu.

[19] Shofner había asumido el mando del 3/5 antes de la campaña de Peleliu. No sólo era muy respetado, sino que sus hombres lo consideraban alguien especial. Como capitán, había sobrevivido a los enfrentamientos en Corregidor, había sido capturado por los japoneses, escapado y regresado al combate. Volvió a la división más tarde y comandó al 1.er Batallón del 1. de marines en Okinawa. Se retiró del cuerpo siendo general de brigada.

[20] Walt era el segundo comandante del 5. de marines cuando comenzó la batalla de Peleliu. Permaneció con el 3/5 unos cuantos días como su oficial al mando hasta que se nombró un sustituto. Walt, que era un marine de combate en el sentido estricto de la expresión, había servido con la 1.ª División de marines en Guadalcanal y en Cabo Gloucester. Había ganado la Cruz Naval al heroísmo. Llegó a servir en la guerra de Corea y más tarde en Vietnam, donde, como teniente general, estuvo al mando del III Cuerpo anfibio de la infantería de marina durante casi dos años. Se retiró siendo general tras servir como subcomandante del cuerpo de marines.

[21] Las cifras de bajas de la 1.ª División de marines durante el día D reflejaron la intensidad de los enfrentamientos y la ferocidad de la defensa japonesa. El estado mayor de la división había previsto unas pérdidas el día D de 500 bajas, pero la cifra total fue 1111 muertos y heridos, sin incluir los casos de postración por calor.

[22] El batallón del destacamento de la orilla estaba compuesto de marines a los que se les había asignado la misión de descargar y ocuparse de los suministros y de dirigir el tráfico logístico en la playa.

[23] Una carga de tiro era la cantidad de munición que, según la experiencia, duraría de media para un día de enfrentamientos intensos. Una unidad de tiro para el fusil M1 era 100 balas; para la carabina, 45 balas; para el revólver del calibre 45, 14 balas; para la ametralladora ligera, 1500 balas y para el mortero de 60 mm, 100 proyectiles.

[24] Paul Douglas se convirtió en una leyenda en la 1.ª División de marines. Este hombre extraordinario tenía cincuenta y tres años, había sido profesor de Economía en la Universidad de Chicago y se había alistado en el cuerpo de marines como soldado raso. Recibió una herida leve en la batalla de Peleliu mientras llevaba munición de lanzallamas al frente. En Okinawa una bala lo hirió de gravedad en el brazo mientras transportaba heridos del 3/5. No recuperó completamente el uso del miembro ni siquiera después de meses de terapia.

Años después de la guerra, tuve el gran placer de encontrarme y charlar con el senador Paul Douglas. Le hablé del comentario refiriéndose a él como el «viejo loco y canoso». Se rio con ganas y expresó el gran orgullo que sentía por haber servido con la 1.ª División de marines.

[25] Tanto Rústico como Teskevich murieron más tarde.

[26] Durante casi una semana de duro combate, el general de división William H. Rupertus insistió en que la 1.ª División de marines podía arreglárselas sola en Peleliu. Únicamente después de que el 1.er Regimiento de marines quedara reducido a su mínima expresión —tras sufrir un 56 por ciento de bajas—, el general de división Roy Geiger, jefe del III Cuerpo anfibio de marines, anuló la decisión de Rupertus y le ordenó al 321. Regimiento de infantería del ejército de Estados Unidos que viniera a ayudar a los marines.

[27] Cumplí aquella promesa en julio de 1945 después de que terminara la batalla por Okinawa.

[28] Durante y después de la guerra, los hombres del ejército me contaron que si un soldado resultaba herido y más tarde regresaba al servicio de infantería, había pocas posibilidades de que fuera a su antigua compañía. Todos coincidían en que era lamentable. No les gustaba ese método porque un veterano restablecido se convertía en un reemplazo como otro cualquiera en una unidad desconocida.

[29] Durante la noche del 22 al 23 de septiembre, aproximadamente seiscientos japoneses del 2. Batallón del 15. Regimiento llegaron desde Babelthuap y desembarcaron en Peleliu como refuerzos.

[30] Había que tomar Ngesebus para silenciar el fuego enemigo que caía en el flanco del 5. de marines y para evitar que se usara como zona de desembarco para los refuerzos japoneses procedentes del norte. También había un aeródromo en Ngesebus —una pista de aterrizaje para cazas— que se suponía que les resultaría útil a los aviones estadounidenses.

[31] Ngesebus fue uno de los primeros asaltos anfibios estadounidenses donde el apoyo aéreo a la fuerza de desembarco provino únicamente de aviones de la infantería de marina. En los desembarcos anteriores, el apoyo aéreo llegó de parte de aviones de la armada y a veces del ejército.

[32] Los informes oficiales varían en cuanto a las cifras de bajas en Ngesebus. No obstante, los marines registraron unos 15 muertos y 33 heridos, mientras que los japoneses perdieron 470 hombres entre muertos y capturados. La Compañía K sufrió la mayor parte de las bajas al perder 8 muertos y 24 heridos. Indudablemente, esto se debió a la presencia de un cerro y cuevas en nuestro sector de Ngesebus.

[33] Mis recuerdos de los acontecimientos de horror, muerte y violencia en medio de los cerros de Peleliu son tan claros y definidos como una larga pesadilla en la que algunos hechos específicos se recuerdan vívidamente al día siguiente. Recuerdo con claridad los detalles de ciertos episodios que sucedieron antes o después de otros y puedo verificar estos con mis notas y las referencias históricas. No obstante, el tiempo y la duración no significan absolutamente nada, no tengo conciencia de la secuencia temporal de los hechos. Sólo recuerdo lo que sentí entonces.

[34] El K/3/5 sufrió ocho muertos y veintidós heridos en Five Sisters.

[35] El 15 de octubre, los marines ya habían reducido la zona de combate de los Umurbrogol hasta formar un área de unos 400 a 500 metros. No obstante, los soldados de la 81.ª División de infantería tuvieron seis semanas más de enfrentamientos antes de que el proceso de presión y desgaste acabara con los últimos vestigios de oposición nipona.

[36] La mochila de combate que llevaban los marines en la segunda guerra mundial estaba compuesta de dos partes. La mitad superior era la parte que un marine llevaba normalmente con él al combate.

[37] Más tarde llevé esta misma chaqueta de la suerte durante la larga y embarrada campaña de Okinawa. Ahora está desteñida y cuelga plácidamente en mi armario. Es una de mis posesiones más preciadas.

[38] Graves, Robert, Introducción de Old soldiers never die de Frank Richards, Berkley Publishing Corp., N. Y., 1966.

[39] Esta es una palabra del argot naval que se aplica tanto a los refrigeradores de agua de a bordo como a los rumores. Tal vez el doble sentido derivase de una costumbre de los marineros y los marines de intercambiar rumores cuando se reunían en torno al refrigerador de agua.

[40] Un analgésico multiuso sin receta que contenía ácido acetilsalicílico y cafeína, entre otros ingredientes.

[41] Embarcación de desembarco de infantería; una especie de LST en miniatura que transportaba aproximadamente una compañía de infantería más unos cuantos vehículos.

[42] El atolón de Ulithi se encuentra a unas 260 millas al noreste de Peleliu, en el borde occidental de las Islas Carolinas. Fue tomado por una unidad de la 81.ª División de infantería como parte de la operación de las Islas Palaos. Ulithi consta de aproximadamente treinta islotes que rodean una enorme laguna de treinta kilómetros de largo y entre ocho y dieciséis kilómetros de ancho. Se convirtió en el principal fondeadero de la flota de Estados Unidos en el Pacífico Central.

[43] Durante los asaltos con portaviones contra Japón (del 18 al 21 de marzo), varios aviones suicida nipones se habían estrellado contra los portaviones estadounidenses Wasp, Yorktown y Franklin. El Franklin fue el que recibió daños más graves de los tres; sus pérdidas fueron de 724 muertos y 265 heridos. El que se hubiera llegado a salvar el buque y después se remolcara unas 12 000 millas hasta Nueva York para repararlo fue un homenaje a la valentía y la destreza de su tripulación.

[44] Nuestros planificadores aún no habían comprendido que esta táctica de carga suicida, muy costosa, se había abandonado definitivamente. Los japoneses habían pasado a la táctica de defensa en profundidad como el mejor medio de derrotarnos. Este cambio táctico había prolongado la batalla de Peleliu y se había repetido con los mismos mortíferos resultados contra los marines en Iwo Jima.

[45] A estas alturas de la guerra del Pacífico, las denominaciones oficiales de las unidades dependían de las tareas asignadas en combate. Tales unidades se convirtieron en equipos de combate del regimiento (RCT) y equipos de desembarco del batallón (BLT); por lo tanto, las denominaciones oficiales eran 5. RCT y 3.er BLT. No obstante, el marine común y corriente nunca olvidaba quién era. A lo largo de toda la guerra nunca oí a un soldado de infantería de marines referirse a su unidad que no fuera el previamente establecido. Nosotros siempre fuimos «el K/3/5», «el 3.erBatallón del 5.» o «el 5. de marines».

[46] Estaba previsto que el 3/5 desembarcara después del 1. y 2. batallones del 5. de marines en la zona situada más a la derecha de la playa del regimiento. Constituiría el flanco derecho del III Cuerpo anfibio de marines y se uniría al XXIV Cuerpo del ejército de Estados Unidos que desembarcaría al sur.

[47] Esta fecha se celebra el 1 de abril en Estados Unidos. (N. de la t.).

[48] Aviones suicidas tripulados que se lanzaban contra las naves estadounidenses. La fe en la capacidad de los kamikazes («viento divino») para combatir a la flota americana de la fuerza de desembarco suponía un elemento importante del esquema defensivo nipón.

[49] La 27.ª División de infantería había permanecido en combate desde el 15 de abril. Había sufrido mucho en los ataques del 19 de abril al tomar el cerro de Kakazu, el aeródromo de Machinato y el área de alrededor. Después de que la 1.ª División de marines la relevara, la 27.ª División de infantería se trasladó al norte para llevar a cabo funciones de patrulla y vigilancia.

[50] Antes de la guerra, el sargento de artillería Henry A. Boyes tenía una granja de vacas lecheras en Trinidad, California. Combatió con el K/3/5 en Cabo Gloucester y desembarcó en Peleliu como jefe de pelotón. Ganó una Estrella de Plata allí y se convirtió en sargento de sección tras el asalto contra Ngesebus. Fue evacuado tras resultar herido durante los enfrentamientos alrededor de Five Sisters, aunque regresó a tiempo para el desembarco en Okinawa. Lo hirieron a principios de mayo pero se negó a que lo evacuaran y se convirtió en sargento primero de la Compañía K. Después de que el jefe de la compañía, el teniente Retaco Stanley, fuera evacuado a finales de mayo con malaria, Boyes compartió el mando con el teniente George Loveday. Hank Boyes, un hombre de complexión fuerte, era severo aunque compasivo. Por muy bajos que estuviéramos de moral, él siempre estaba allí estimulándonos como una inagotable dinamo. Hoy en día, él y su familia llevan un próspero negocio maderero y ganadero en Australia.

[51] En algún momento durante el ataque, Burgin salió corriendo y se expuso a los intensos disparos de una ametralladora que nadie podía localizar. Volvió a dar la ubicación a los morteros después de localizar la ametralladora. Nuestro fuego de mortero dio en el blanco y destruyó el arma. Burgin granó una Estrella de Bronce por sus actos.

[52] Tiempo después nos enteramos de que Doc había sobrevivido hasta el puesto de socorro con el equipo de camilleros y que viviría. Regresó a su Tejas natal, donde sigue siendo uno de mis amigos más leales de nuestros días en el K/3/5.

[53] Después de que finalizara la campaña en Okinawa, un sanitario del batallón me explicó que las llagas que tenía en las manos probablemente se debieran a la desnutrición, la mugre en la que vivíamos o ambas cosas. Las llagas purulentas que me surgieron en las manos a finales de mayo no sanaron hasta casi cinco meses después de que saliéramos del combate.

[54] Sassoon, Siegfried, «Suicide in Trenches» en Collected Poems, Viking Press, Nueva York, 1949.

[55] El K/3/5 desembarcó con todos sus efectivos de 235 oficiales y soldados el 1 de abril de 1945. A la compañía se sumaron 250 reemplazos durante la campaña para alcanzar un total de 485. De los cincuenta hombres que quedaron al final de la campaña, sólo veintiséis habían efectuado el desembarco.

[56] El paisaje llano, embarrado y lleno de cráteres al oeste de la colina Half Moon era tierra de nadie hasta la vía férrea y más allá, hasta Horseshoe y la colina Sugar Loaf, donde estaba situado el flanco izquierdo de la 6.ª División de marines. En ningún momento vi a ningún estadounidense en aquel terreno bajo y anegado que se extendía a ambos lados del ferrocarril. Por lo tanto, existía una brecha de considerables dimensiones entre las 1.ª y 6.ª divisiones.

Un oficial me contó que había ametralladoras y puntos fuertes por detrás, a la derecha, cubriendo la zona. Me explicó que el terreno bajo y llano era tan vulnerable a los disparos japoneses desde las cumbres de Shuri que prolongar las líneas para que se encontraran en aquella área inundada habría sentenciado a los hombres allí destacados a una muerte segura. Por las noches, los cohetes luminosos iluminaban la zona para que el enemigo no pudiera infiltrarse por ella.

[57] En cada bote de munición de mortero de 60 mm venía una tarjeta de alcance de doce centímetros por dieciocho. Contenía columnas de números impresos indicando el alcance, la posición de la mira y el número de incrementos de pólvora que se debían añadir a cada proyectil de mortero para un alcance dado. Por lo tanto, las tarjetas eran tan comunes como los botes de munición.

[58] He leído descripciones de «morteros al rojo vivo» al disparar rápidamente durante largos períodos. Suenan dramáticas e impresionantes. Sin embargo, basándome en mi experiencia, tengo mis dudas acerca de que un mortero se pueda disparar sin peligro y con precisión cuando el tubo está al rojo. Según mi experiencia, si un tubo se calentaba mucho a causa del fuego graneado —tanto que el aire de alrededor no aportaba suficiente refrigeración—, resultaba peligroso dejar caer un proyectil por el cañón. La única vez que lo hice, el calor le prendió fuego a los incrementos de pólvora y el cartucho de propulsión se inflamó antes de que el proyectil llegara al fondo del tubo. Por consiguiente, el proyectil salió tambaleándose del tubo y se quedó corto, cubriendo tan sólo la mitad de su alcance.

Por lo tanto, para evitar los disparos cortos, teníamos que esperar a que el aire enfriara el tubo, disparar a menor velocidad o, como en esta misión, que era una emergencia, refrigerar el tubo con agua.

[59] Para el asalto contra la fortaleza de Shuri, el 1/5 y el 3/5 atacaron en dirección este, girando aproximadamente noventa grados hacia la izquierda del frente, que estaba orientado hacia el sur. De este modo, el 5. de marines cruzó por la zona de la 77.ª División de infantería. La 77.ª División de infantería estaba situada al norte de Shuri y un gran número de japoneses seguían atrincherados entre la división del ejército y el 5. de marines mientras este se desplazaba en dirección este por detrás de los japoneses que bloqueaban el avance de la 77.ª División.

[60] Dake significa «montaña» en japonés.

[61] El general Simon Bolivar Buckner, USA, había subido a las primeras líneas a observar al 8. Regimiento de marines de la 2.ª División de marines durante su primera acción de combate en Okinawa. Estaba observando situado entre dos rocas de coral cuando seis disparos de artillería japonesa de 47 mm golpearon la base de las rocas. Tras recibir un impacto en el pecho, murió poco después. El teniente general Roy S. Geiger, USMC, jefe del III Cuerpo anfibio, se puso al frente del 10. Ejército y siguió adelante hasta el final de los enfrentamientos unos días después. Hasta esta fecha, 1981, Geiger sigue siendo el único oficial de marines que ha estado al mando de una fuerza del tamaño de un ejército.

[62] El 8. de marines llegó desde Saipán para reforzar a la 1.ª División de marines en el avance final en Okinawa. Entre los numerosos banderines que ondeaban en el estandarte de batalla del regimiento, uno era por Tarawa.

[63] El número total de japoneses a los que dieron muerte las cinco divisiones estadounidenses durante la limpieza fue de 8975, una cifra de enemigos lo bastante grande para haber librado una intensa guerra de guerrillas si no se los hubiera aniquilado.

[64] La 1.ª División de marines recibió la Citación Presidencial a una Unidad por su papel en la campaña de Okinawa.

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