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Notas

[1] «Galeoto» llama Francesca de Rímini al libro que leía junto con Paolo cuando ambos se dieron su primer beso (Dante, «Invierno», v, 137). Boccaccio llama así a su libro porque está escrito con la intención de ayudar a las mujeres enamoradas, como dice el Proemio. Con «Príncipe Galeoto (…) parece intencionadamente corregir y precisar el título «Decamerón», saturado todavía de reminiscencias patrísticas (C. Getto)

[2] El que Boccaccio sintió en su juventud por la célebre Fiameta, protagonista de su «Elegia di Madonna Fiammetta», a quien la tradición solía identificar con una hija ilegítima de Roberto de Anjou, rey de Nápoles, llamada María de Aquino.

[3] La peste que azotó a Florencia y a Italia en 1348.

[4] Los florentinos empezaban a contar el año a partir del día de la Encarnación, el 25 de marzo.

[5] Por influjo de los astros, tal como se consigna en las crónicas de Marchione Stefani (escrita entre 1378 y 1385) y de Giovanni Villani (c. 1280—1348).

[6] En el original, «valorose». El uso de los adjetivos «valoroso» y «valente» en el italiano antiguo tenía, como en el moderno, un significado encomiástico directamente derivado del latín «valere» y «valente»: «que vale, que es de valor, excelente». El mismo significado tenían, en el español clásico, «valeroso» y «valiente», derivados luego, casi con exclusividad, a la referencia al valor físico o la presencia de ánimo ante algún peligro, aunque el verbo «valer» conserva el significado de «ser de naturaleza o tener alguna cualidad que merezca aprecio o estimación», y virtualmente posee todas las posibilidades expresivas de su origen latino. En esta traducción del «Decamerón» conservo los calificativos de «valeroso» y «valerosa» siempre que en el original indican la posesión por alguna persona de las cualidades estimadas como virtudes por Boccaccio y la sociedad a la que se dirige, como por ejemplo: la prudencia, la cortesía, la magnanimidad, la presencia de ánimo, la habilidad oratoria, etc.

[7] Pampínea se llama también un personaje femenino que aparece en otras dos obras de Boccaccio, la «Comedía delle Ninfe o Ninfale d’Ameto» (escrita entre 1341 y 1342) y el «Buccolicum carmen» (que empezó en 1351 y se cree que terminó en 1366). En los dos casos se trata, como en el «Decamerón», de un personaje seguro de sus acciones, de fuerte ánimo. Fiameta o «Fiammetta» es diminutivo de «fiamma» o «llama» y evoca el fuego de la pasión y los celos. Filomena («la amada») se llama la mujer a quien dedicó Boccaccio el «Filostrato». (¿1335?). Emilia era un nombre muy usado en la literatura florentina del siglo XIV, para designar a la mujer vanidosa de su belleza. Torraca y Billanovich sostienen la existencia de una dama florentina de este nombre de quien Boccaccio estuvo muy enamorado. Se llama Emilia la heroína de la «Teseida» (c. 1340—1341). Laureta, en homenaje a la amada de Petrarca. Neifile quiere decir en griego «nueva en amor». Elisa es el otro nombre de Dido, la heroina de Virgilio que se suicidó por amor al ser abandonada por Eneas. En el «Decamerón» suele aparecer melancólica y en la canción que entona en la Jornada VI se lamenta de su amor infeliz.

[8] «Exactamente el mismo sentido de estas exhortaciones de Pampínea tenían los consejos del médico de más autoridad entre los florentinos, Tomasso del Garbo: es decir, «huir de la tristeza», «buscar mesuradamente la alegría», «cantar canciones y contar historias placenteras» viviendo en el campo y con amigos alegres. (Vittore Branca).

[9] Este concepto de la naturaleza femenina expresado por Filomena aparece en distintas ocasiones en el «Decamerón» y en distintos contextos, unas veces solicitando la simpatía y la ternura masculinas y otras la autoridad e incluso la tiranía. Las lecturas de Ovidio y la tradición medieval en general, tanto cristiana como cortés, son uno de sus fundamentos.

[10] Pánfilo significa «todo amor», o bien «el que ama todo», según distintas opiniones de los comentaristas de Boccaccio. Filostrato, o «vencido por el amor», es el enamorado melancólico. Dioneo: su nombre se deriva de Dione, uno de los de Venus, y subraya su disposición a las fiestas y los placeres.

[11] Los nombres de los criados proceden de personajes de las comedías de Plauto y Terencio, obedeciendo así las normas retóricas tradicionales de adscribir al género cómico los personajes plebeyos.

[12] Hubo un Cepparello de Prato, ciudad vecina a Florencia, que estuvo al servicio de Bonifacio VIII (reinó de 1294 a 1303) y Felipe el Hermoso de Francia (1268—1314). Biscio y Musciatto Franzesi fueron dos hermanos florentinos tenidos como el prototipo de negociantes deshonestos por sus conciudadanos.

[13] Musciatto Franzesi había ido a Florencia desde el campo y llegado a ser consejero de Felipe el Hermoso de Francia, a quien indujo a falsificar la moneda y a otra serie de negocios poco escrupulosos.

[14] Carlos de Valois, hermano de Felipe IV el Hermoso de Francia, que llegó a Florencia en 1301 para ayudar a Bonifacio VIII, se valió de la codicia de Musciatto Franzesi y arruinó al partido de los Blancos, provocando el exilio de Dante de Florencia.

[15] Civigní parece ser una italianización de Chauvigny o de Souvigny.

[16] Saladino, el sultán de Alejandría que tomó Jerusalén a los cristianos después de haberla conquistado éstos, vivió de 1138 a 1193 y fue un personaje muy famoso en Occidente, por su valor y magnificencia. Se contaban de él numerosas historias y leyendas, entre ellas la LXXIII del Novellino Oibro florentino de relatos que se remonta a finales del siglo XIII). Boccaccio le hace personaje de dos de sus novelas, ésta y la novena de la Jornada X. También las historias de judíos sagaces y discretos eran muy gustadas en la Edad Medía.

[17] Babilonia era el nombre que solía darse a Alejandría. Boccaccio creía que Saladino era hombre de humilde nacimiento, lo que no es cierto puesto que fue hijo de un alto dignatario de la corte.

[18] El asunto de esta novela estaba muy difundido en la literatura medieval. El cuento LIV del Novellino cuenta cómo un párroco se libró del castigo de su obispo por haberle encontrado en la misma relación con una mujer que a él le reprochaba, pero el estilo sucinto y rústico de la narración no puede compararse con la sutileza y la amplitud con que Boccaccio trata el asunto.

[19] Se trata de la Tercera Cruzada (1189—1192), en la que tomaron parte Felipe Augusto y Ricardo Corazón de León. El marqués de Monferrato era entonces Conrado de los Aleramici, que llegó a ser proclamado rey de Jerusalén después de haber defendido valerosamente Constantinopla y Tiro. Vittore Branca opina, sin embargo, que este marqués de Monferrato no había dejado en Italia a su mujer puesto que, como viudo, se casó en Jerusalén con la hermana del emperador Alexis de Bizancio.

[20] Felipe Augusto (1165—1223), que era llamado el Tuerto, condujo con Ricardo Corazón de León y Federico Barbarroja la Tercera Cruzada.

[21] «Con espadas y bastones» [Mateo 26, 471], los judíos que fueron al huerto de los olivos a prender a Cristo.

[22] Hay aquí un juego de Palabras con la advocación de «Barba de Oro» que Boccaccio atribuye a San Juan, sin duda pensando en San Juan Crisóstomo (apellidado así, con la palabra griega que significa «boca de oro», a causa de su elocuencia), pero refiriéndose al santo patrono de Florencia, San Juan Bautista, con cuya efigie se acuñaban los florines de oro que originan el chiste. Barba de Oro es una variante que parece aludir al Bautista con barba de los florines. De todas las maneras, Sacchetti da testimonio de que la referencia a la avaricia de los clérigos mediante el juego con el apellido de San Juan Crisóstomo era popular.

[23] Cinciglione: borracho célebre en tiempos de Boccaccio, que también se refiere a él en el Corbaccio.

[24] Cangrande della Scala, de Verona (1291—1329), cuya generosidad fue alabada por Dante en el canto XVII del Paraíso, y por otros muchos.

[25] Federico II (1194—1250), heredero de la corona imperial como nieto de Federico Barbarroja, estableció su corte en Sicilia y fue el creador de la gran cultura siciliana del siglo XIII. Cangrande della Scala era vasallo suyo como señor de Verona, que, como otros territorios del norte de Italia, pertenecía al Imperio.

[26] Este personaje pudo ser Nicola Bergamino, autor del tratado moral «Dialogus creaturarum».

[27] «Probablemente la escena está imaginada en el Palazzo que en los primeros años del Trescientos se había hecho construir Cangrande al fondo de la Piazza dei Signori [en Verona]- (V. Branca).

[28] Se trata, seguramente, del poeta goliardo Hugo de Orleáns, que fue canónigo de Colonia y conocido como «Primate» por su excelencia.

[29] La familia Grimaldi pertenece a la nobleza de Génova, pero no se sabe nada de este Herminio.

[30] Los genoveses tenían, en Italia, fama de tacaños.

[31] Se llamaban, en la Italia del siglo XIV, «uomini di corte» a quienes tenían la costumbre de acudir a las fiestas que celebraban los señores o las ciudades. Se trataba de gentes que acudían a las fiestas para darles mayor brillantez; podían ser juglares, gentileshombres u hombres doctos.

[32] Boccaccio alaba también a Guiglielmo Borsiere en la «Espozizioni sopra la Comedía di Dante». Dante habla del mismo personaje en el canto XVI del «Infierno»: «dinos si cortesía y valor mora | allá en nuestra ciudad, como ha solido, | o si arrojado de ella vése ahora; | que a Guiglielmo Borsiere, que ha venido | hace poco a sufrir nuestros tormentos, | palabras de aflicción hemos oído» (Trad. de Ángel Crespo).

[33] El español «gentilhombre» es término que se ha especializado para designar al caballero que desempeña determinadas funciones en la casa del rey o de un noble principal, pero en nuestros clásicos tenía el significado más general de «hombre de aspecto noble», más concorde con el italiano «gentiluomo», que designa a quien «aun no siendo noble por nacimiento revela educación fina, índole caballeresca, modos señoriales y rectitud de costumbres». Es este significado el que tiene «gentiluomo» en los textos de Boccaccio y en el que uso el «gentilhombre» español, que por su etimología tiene unas connotaciones de galantería ciudadana y cortesana bastante diferentes de las del español «caballero» (palabra por la que suele traducirse el «gentiluomo» del «Decamerón»), que sugiere con mayor fuerza virtudes derivadas de la vida guerrera que de la ciudadana y que, por otra parte, nunca se aplicaría a un mercader en un contexto medieval.

[34] Este rey de Chipre puede ser Guido de Lusignano, que lo fue de 1192 a 1194 y fue famoso por su debilidad como gobernante.

[35] Godofredo de Bouillón (o Boulogne) fue el conductor de la Primera Cruzada (1099) y tomó el título de Defensor del Santo Sepulcro.

[36] Alberto Zancari, que fue médico famoso y profesor de la Universidad de Bolonia en la primera mitad del siglo XIV. El título de maestro, que en general correspondía a todos cuantos dominaban cualquier arte, liberal o servil, se adjudicaba especialmente a los médicos.

[37] «En el «marco» las narradoras aparecen como protagonistas y sujetos casi constantes. No sólo, según la costumbre cortés, se dirigen las palabras a las muchachas sino que con frecuencia los adjetivos, los participios, etc., están, como aquí, en femenino aunque también se refieran a los jóvenes (V. Branca).

[38] Esta balada, que se inicia con una afirmación vanidosa muy apropiada en boca de Emilia, se vuelve, enseguida, alegórica y de profana se hace sagrada. «El bien que satisface el intelecto» es, sin duda, Dios y, según Crescini, el significado de toda la canción es el siguiente: «La mujer, al reflejar su belleza, ve en ella a Dios. Y al mirarle cada vez más fijamente se siente más atraída por Él y se abandona a Él, gustando parte de la felicidad prometida y esperando felicidad mayor cuando esté más cerca de aquel bien en el cielo». La alegoría teológica no excluye la ironía de una situación que mezcla lo humano con lo divino con un aire inocente muy característico de Boccaccio.

[39] Existe un beato Arrigo de Baizano, muerto en Treviso en 1315, que fue mozo de cuerda y a cuya muerte dicen las crónicas que tocaron solas las campanas y ocurrieron milagros.

[40] Eran bufones. Stecchi y Martelhno son recordados por Sacchetti en «Trecentonovelle», CXLIV.

[41] Se trataba de una manera de tortura que consistía en pasar una cuerda bajo las axilas del condenado y levantarlo en el aire para luego dejarlo caer bruscamente.

[42] «Señor»: el que ostentaba el poder soberano en la señoría. El libro del señor era el registro donde se anotaban los nombres de los forasteros que llegaban a la ciudad.

[43] Los Agolanti fueron una familia expulsada de Florencia y refugiada en parte en Treviso. Algunos personajes de esta familia aparecen en la Jornada II, 3. Un Bernardo Agolanti fue testigo de un milagro del beato Arrigo de Balzano, según ha identificado D. H. Manni.

[44] Sagradas o piadosas.

[45] San Julián el Hospitalario era un santo famoso en la Europa medieval como abogado de los caminantes y, en ocasiones, también de las aventuras amorosas que podían surgir a lo largo del camino y hacían grata la hospitalidad. Su leyenda aparece ya en el «Speculum historiale» de Vicente de Beauvais. Lo que se llamaba el padrenuestro de San Julián era, en realidad, una oración que se recitaba a modo de conjuro y cuyas variantes serían muy numerosas. Branca recoge la que considera más difundida, documentada en escritos del siglo XV, que puesta en castellano, sería: «El santo señor San Julián | venía del monte Calvario | con la cruz de oro en la mano. | Al bajar del monte al llano | se encontró con la serpiente | el oso y el león. | Destruiste su fuerza y valentía | y por ello líbrame a mí y a mi compañía. | Quien lleve esto por amor de San Julián | de fiebre y desgracia libre estará. | Amén».

[46] Azzo de Este, que murió en 1308.

[47] Cada sueldo era un veinteavo de florín y valía doce dineros.

[48] Eran tres oraciones muy populares en la Edad Medía: «dirupisti» es el principio, corrompido, del salmo 73: «Quare, Deus, reppulisti in perpetuum…?» la «intemerata» es la antífona “Intemerata virgo; De Profundis”, el salmo 129: «De profundis clamavit ad te domine».

[49] Los Lamberti y los Agolanti eran dos célebres familias florentinas, ambas gibelinas. Los Agolanti eran fabricantes de agujas (it. «aghi») y de su oficio venía su apellido.

[50] Se alude a las guerras entre Enrique II de Inglaterra (1154—1189) y su hijo Enrique, que habían impresionado mucho a la opinión italiana. Dante («Infierno», XXVIII, 133 y ss.) representa al trovador provenzal Bertrand de Bom en el infierno, levantando en alto su propia cabeza cortada del tronco como condena por haber alentado la rebelión del hijo contra el padre: «Pues una unión tan intima he deshecho, | ay, separado mi cerebro porto | de su origen, que sigue en este pecho. | ¡Así la pena del Talión soporto!» (Trad. de Ángel Crespo).

[51] Benedictino.

[52] El mar Egeo, poblado de islas, era el archipiélago por antonomasia para todos los navegantes italianos.

[53] «Coca»: del lat. medieval «caudica», era una nave de proa y popa altas que se usaba para transportar mercancías, pero que iba también armada para la guerra. Su uso perduró hasta el siglo XVIII.

[54] Carlos II de Anjou fue rey de Nápoles de 1285 a 1309.

[55] Federico II de Aragón fue rey de Sicilia de 1296 a 1337.

[56] «Buena mujer» tiene frecuentemente en Boccaccio un sentido irónico y puede ser sinónimo de «alcahueta».

[57] Un siciliano llamado Francesco Buottafuoco aparece en documentos napolitanos de 1336.

[58] Murió este obispo en octubre de 1301. Fue dignatario del reino de Nápoles y después arzobispo. La «iglesia mayor» de que habla Boccaccio es la catedral o, como se ha llamado luego en Italia, el Duomo.

[59] Lo mismo que en la novela de Andreuccio, en la trama de ésta hay una gran influencia de las aventuras griegas y bizantinas, aunque su tipo de peripecia está en II, 5 muy fundida con referencias y observaciones realistas mientras aquí, los ambientes e incluso el fondo parecen ser bastante fantásticos, a pesar de que los personajes se corresponden con personajes históricos.

[60] Federico II de Suabia murió en 1250 y Manfredo, que era su hijo natural, asumió el gobierno de Sicilia y Nápoles. Inocencio IV lo excomulgó por su política progibelina y sus sucesores Alejandro IV y Urbano IV fueron sus enemigos. Este último animó al rey de Francia Luis IX a enviar un ejército contra él, mandado por Carlos de Anjou. En Roma, éste fue coronado rey de Nápoles y Sicilia por Clemente IV —que era también francés— y luego derrotó a Manfredo en la batalla de Benevento, en 1266, donde éste murió.

[61] Los Capece y los Caracciola eran nobles familias napolitanas, enemigas constantes de los Anjou.

[62] Se refiere a los espíritus de los sentidos que, según la doctrina médico-fisiológica medieval italiana (derivada de la árabe de Avicena y ésta, a su vez, de la galénica), eran la materia sutilísima y movilísima que, al desplazarse por el cuerpo, produce todas sus funciones activas. De los espíritus sensitivos, los animales eran los que, trasladándose del cerebro a los sentidos transmitían las sensaciones y, al retirarse de ellos por algún suceso o emoción violenta, provocaban el desvanecimiento o la muerte.

[63] Los Malaspina eran señores de Lunigiana y, según señala V. Branca, Boccaccio parece pensar en Curradoli, muerto en 1294, de quien habla Dante en «Purgatorio», VIII, 120 y ss., alabando su generosidad con los exiliados.

[64] El nombre de reino de Apulia se daba también al de Nápoles. Los principales lugares de peregrinación en este reino eran los sepulcros de San Nicolás de Bari y de San Mateo de Salerno.

[65] Los genoveses eran partidarios de Carlos de Anjou.

[66] Giovanni de Prócida, en 1282, abrió el camino de Sicilia a Pedro III de Aragón haciendo sublevar a la población contra Carlos de Anjou.

[67] El «aroma materno» parece aquí una expresión ligeramente irónica. Es de origen bíblico: San Pablo en la Epístola II a los Corintios, habla del olor o el aroma del conocimiento de Cristo («…qui seinper triumphat nos in Christo Iesu, et odorem notitiae suae manifestat per nos…»).

[68] «Saetía»: embarcación ligera de tres palos y una sola cubierta.

[69] Las «Efesíacas» de Xenofonte de Efeso es la novela griega más citada como antecedente de esta de Alatiel que, en muchos aspectos, aparece como una parodia de las antiguas narraciones de amor y de aventuras en que la ejemplar protagonista atravesaba infinitos peligros (siendo llevada de un lado a otro del Mediterráneo) para llegar, por fin, a brazos de su amado sin haberle sido infiel. La ironía bocaciana con relación a los amores de Alatiel recuerda la de Cervantes con respecto a los libros de caballerías y sus doncellas que atravesaban solitarias montañas y valles «con su virginidad a cuestas». La sarcástica moraleja de la historia hace pensar en el «Cándido» de Voltaire.

[70] Alusión a Séneca, «Tiestes, 453, Venenum in auro bibitir». El oro es metonimia de «los vasos de oro».

[71] El Algarbe, que dependía del califato de Córdoba, estaba formado en el siglo XIV por territorios del sudoeste peninsular y del norte de África.

[72] Se daba el nombre de Romania, en general, a todo el Imperio Bizantino. Clarentza era un puerto del Peloponeso.

[73] En el original, «santo-cresci-in-man». San Cresci era un santo mártir florentino.

[74] Se llamaba Morea a la península del Peloponeso. Tanto los títulos de príncipe de Morea y duque de Atenas como los lugares del oriente del Mediterráneo que aparecen en esta novela eran familiares a Boccaccio por las estrechas relaciones que hubo entre la corte napolitana en la que vivió y ellos. El gran amigo de Boccaccio Niccola Acciaiuoli había acompañado, precisamente a Morea, a Caterina de Valois Courtenay, que era emperatriz de Constantinopla como hija de Balduino II, y a sus hijos los príncipes de Tarento a tomar posesión del principado de Acaya, y Boccaccio habla de este acontecimiento en una de sus epístolas.

[75] Escocia era nombre que, en la época, se daba también a Irlanda.

[76] Se alude a la transmisión del Imperio de los francos a los sajones que se realizó en el año 962 por Otón I.

[77] Violante se llamaba una hija de Boccaccio muerta antes de los siete años, a la que él lloró mucho.

[78] Plutarco, en la «Vida de Demetrio», cuenta un episodio semejante a éste, y también Valerio Máximo (V,7), a propósito del amor de Antíoco por Stratónica. El motivo, difundido bastante en la Edad Medía, no es puramente literario, pues respondía a la concepción del amor como una enfermedad cuyos síntomas y terapia eran estudiados en medicina. La escuela árabe de Alejandría había derivado esta lección de Galeno.

[79] El argumento de esta novela fue usado por Shakespeare para su célebre «Cymbe line» y sus antecedentes son numerosos en la narrativa oriental y en la medieval europea. Como más próximos a la cultura de Boccaccio cita Branca el «Roman de la Violette ou de Gérard de Neves», el «Coimte de Poitiers, Dou Roi Flore et de la Bielle Jehanne», el «Miracle de Notre Dame» y el cantar de «Madonna Elena».

[80] «Señer» («segner» en el original bocaciano) es el calco fonético del catalán «senyor», que es el tratamiento que, en catalán, equivale a «don».

[81] San Juan de Acre, ciudad de Siria que habían conquistado los cristianos y les fue arrebatada por los musulmanes en 1291.

[82] «Doblas»: monedas de oro doble que eran españolas y moriscas.

[83] Los Gualandi eran una noble y rica familia pisana de quienes habla Dante en «Infierno», XXXIII, 32, al referirse a las luchas entre pisanos y luqueses.

[84] Las mujeres pisanas tenían, en Florencia, fama de feas; la comparación con las «lagartijas gusaneras» dice Branca que existe aún en Nápoles y la testimonia con la frase siguiente de Basile: «se había puesto pequeño y raquítico, con color de español enfermo, de lagartija gusanera».

[85] Era fama que en Rávena había tantas iglesias como días tiene el año y cada iglesia tenía su santo. Los escolares esperaban que por cada santo hubiera un día de vacación.

[86] Metáfora obscena tomada del lenguaje del juego de dados, según la cual, si se echaban a la tercera tirada, no se perdía ni se ganaba.

[87] En el original hay un juego de palabras con la palabra «foro» que en el dialecto pisano quiere también decir «agujero».

[88] «La balada, según el procedimiento usual en las obras menores de Boccaccio, toma y desarrolla las fórmulas de la tradición lírica en sentido profano y voluptuoso; y no parece consentir ninguna de las interpretaciones alegóricas que algunos han querido adjudicarle» (N. Sapegno).

[89] La tradición ha identificado el lugar de esta segunda villa donde transcurren las jornadas del «Decamerón» con la llamada Villa Schifanoia, que está sobre la colina Camerata, junto a Florencia.

[90] Juego que se jugaba entre dos personas, sobre un tablero a cuadros blancos y negros, con treinta fichas y dos dados.

[91] Teolinda fue la mujer de Auttari y de Aguilulfo, sucesor del primero como rey de los longobardos, a finales del siglo VI y principios del VII. Tanto los nombres de los personajes como el fondo histórico tiñen con color de antigüedad la fábula bocaciana, de la que hay antecedentes generales en los relatos orientales.

[92] Los caballeros principales solían usar trajes de color verde oscuro.

[93] «Hemano» en esta novela quiere indicar la pertenencia de quien lleva este título a la Orden Tercera de San Francisco, que es una congregación seglar. La fábula de esta novela la toma Chaucer en «The Millers Tale».

[94] San Pancracio, iglesia de Florencia que estaba junto a la actual calle de la Spada.

[95] Terciario franciscano. Los seglares pertenecientes a la Orden Tercera estaban unidos por un deseo de perfeccionamiento moral que los inducía a asumir ciertas prácticas religiosas comunes.

[96] Manzanas rojas de Cásola, en Siena.

[97] El asno.

[98] Francesco Vergellesi fue embajador en París en 1313 y c. 1336 fue podestá en Lombardía.

[99] «Frutos» y «flores» como metáfora de la consumación del amor y de los galanteos que suelen precederla. Según la tradición lírica italiana, en las historias de amor había tres momentos: el «comienzo», en que se da la atracción y los esfuerzos por atraer a la amada, el «medio o flor», que describía los galanteos retribuídos con prendas de amor, y el «cumplimiento o fruto», que era la entrega mutua de los amantes.

[100] Los Minútolo eran una noble familia napolitana. Ricciardo Minútolo fue consejero del rey Roberto y de la reina Giovanna I. A la misma familia pertenecía el arzobispo en cuya tumba entra Andreuccio en II, 5.

[101] Catella es el nombre de una de las protagonistas de la «Caccia di Díana», la primera obra compuesta por Boccaccio.

[102] Filippello Sighinolfo fue un noble napolitano que vivió en la corte de la reina Juana de Nápoles. Pertenecía a una familia conocida por Boccaccio.

[103] Los Elisei eran una de las familias más antiguas y nobles de Florencia. También lo eran los Palermini.

[104] Palabras sin sentido pero apoyadas en los fonemas del italiano «cacare». Todo el episodio es un remedo burlesco de los encuentros de Dante con sus interlocutores en el Infierno.

[105] Las calendas eran el primer día de cada mes y, por sinécdoque, el mes entero.

[106] «Ragnollo Braghiello» dice Boccaccio, deformando burlescamente el nombre del «Agnolo Gabilello» o Arcángel Gabriel, imitando las deformaciones que de los nombres sagrados hacían las personas ignorantes, como este Ferondo.

[107] El tema de esta novela fue, después, hecho muy famoso por la comedía de Shakespeare «All's Well that Ends Well».

[108] Micer Guglielmo y la Dama del Vergel son 105 protagonistas de un cantar italiano basado en el romance francés del siglo XIII «La Chastelaine de Vergi».

[109] Dios. De modo semejante se refiere Dante a Dios en el verso 145 de «Paraíso», XXXIII: «mas a mi voluntad seguir sus huellas, | como a otra esfera, hizo el amor ardiente | que mueve al sol y a las demás estrellas» (Trad. de A. Crespo).

[110] «El mortal poder», que es deficiente e insuficiente.

[111] Por quitarse el hábito de luto que, como viuda, llevaba.

[112] Se dice en Italia que los milaneses tienen gran sentido práctico.

[113] Varias de las novelas que componen el «Decamerón» se habían divulgado antes de que su autor completase la obra y habían suscitado las críticas de que aquí se defiende. El estilo «bajo» al que alude se clasifica así por el uso de la lengua vulgar (en oposición al latín, que seguía siendo en el siglo XIV la lengua de cultura y del estilo elevado), por la intención satírica de muchas de las novelas y por la elección de personajes y ambientes plebeyos para otras.

[114] Son los tres maestros del Stil Novo más admirados por Boccaccio.

[115] Esta novela ha sido una de las más difundidas del «Decamerón». Probablemente se inspiró Boccaccio para ella en un pasaje de la «Historia Longobardorum» de Paolo Diácono, en que se cuenta cómo Rosmunda fue obligada a beber de una copa semejante a la de Chismunda. Y también tendría presente la «Vida» del trovador Guilhem de Cabestanh, que le inspiró más directamente la novela novena de esta misma Jornada IV.

[116] Se trata, como los demás personajes y los lugares de esta historia, de nombres ficticios que sugieren la época normanda y prestan lejanía a su materia trágica y elevada.

[117] Son casi las mismas palabras de Ovidio al describir el hallazgo por Píramo y Tisbe, de la grieta que había en la pared común de sus casas.

[118] «Arneses»: los objetos que tenía a mano entre los suyos de uso personal: hebillas, punzones, etc.

[119] El entierro solemne de los amantes desgraciados en una misma sepultura, que se origina con el de Tristán e Isolda, es una tradición medieval que se basa probablemente en Ovidio (cfr. la historia de Piramo y Tisbe en el libro IV de las «Metamorfosis»).

[120] La fama de corrupción de que gozó Venecia en el siglo XVI y XVII parece que existía ya en el XIV. Boccaccio manifiesta en varias ocasiones su animadversión por esta República, que fue rival de Florencia en el comercio y aliada con Génova, a su vez enemiga de Pisa y de Florencia.

[121] Los Quirini eran antiguos nobles venecianos y en su familia se dieron varias Isabeles o Elisabettas.

[122] Escasa de sal. Sal es metáfora de «inteligencia» en el italiano coloquial, como calabaza lo es de «cabeza».

[123] Moneda veneciana de plata, de doce dineros, que fue acuñada por primera vez por el dogo Enrico Dándolo c. 1202.

[124] Estas cacerías eran juegos festivos que se celebraban, en la Edad Media, en la plaza de San Marcos el jueves de carnestolendas. Se lanzaban a ella jabalíes y, en presencia del dogo y los patricios que las contemplaban desde las ventanas del palacio ducal, los cazadores perseguían (llevando perros) a los jabalíes, los mataban a cuchilladas y les cortaban la cabeza. La carne la distribuían al pueblo que participaba, entusiasmado, en la cacería y llenaba la plaza.

[125] Pertenece esta historia a la serie de trama bizantina, pero se desconocen antecedentes directos.

[126] En es, en provenzal, partícula de tratamiento equivalente al castellano «señor».

[127] El enamoramiento por fama es un tema muy difundido en la lírica y en la narrativa cortés medievales de Francia e Italia. Aparece en los romances artúricos, en los laís y en los cantares, y es tratado por Andrea Capellanus en «De amore». En el «Decamerón» aparece también en I, 5; II, 7 y, por otra parte, Boccaccio ya lo había tratado en la Teseida (compuesto c. 1340—1341).

[128] Aunque el personaje de Guillermo II de Sicilia es histórico (1166—1189), no lo es lo relativo a sus hijos y Gerbino.

[129] Entregar el guante a alguien era, según la costumbre germánica, adquirir públicamente un compromiso irreversible.

[130] Imagen de raigambre homérica, que Branca señala como imitada de Virgilio: «Impastus ceu plena leo per ovilia turbans, | Saudet enim vesana fames, manditque trahitque | Molle pecus mutumque metu, fremit ore cruento» («Eneida», IX, 339 y ss.).

[131] «Salernitana»: de Salerno. O tal vez (como indica V. Branca), corrupción de selemontana. La expresión bassílico-selemontano aparece en la balada que recoge Carducci en su libro «Cantilene e ballate dei secoli XIII e XIV», que es la inspiración de esta novela.

[132] La canción a que pertenecen estos versos es, efectivamente, una canción popular napolitana y se conocen de ella varias versiones, de las cuales ninguna hace referencia al trágico amor que es tema de la novela y que se considera que fue imaginado por Boccaccio partiendo de la canción, que habla del olor de la albahaca.

[133] El palacio del podestá, sede de la justicia ciudadana.

[134] Fiesta del perdón (o concesión de indulgencias) que se celebraba en Florencia todos los primeros domingos de mes, en la iglesia de San Galo.

[135] El apodado Hocico Puerco se une a los tres personajes anteriores compañeros de Pasquino, menestrales y villanos como él. Este coro de amigos «viles» que se encarga de sepultar los cuerpos desfigurados de los dos amantes cierra con una nota bufonesca la historia de este amor trágico pero plebeyo que Boccaccio no llega a sublimar por completo, a pesar del exordio de Emilia y de sus exclamaciones finales.

[136] Se creía que la influencia de los astros, en asuntos de amor, bajaba del cielo de Venus. No es raro en Boccaccio el uso del lenguaje astrológico, como propio de una ciencia que formaba parte integrante del aprendizaje medieval y que él había estudiado en Nápoles bajo la dirección del célebre Andalb da Negro, de quien siempre conservó un tratado en su biblioteca.

[137] Los Sighieri fueron una familia de ricos mercaderes florentinos.

[138] Que construía tiendas de campaña o pabellones, que en la Edad Media eran muy utilizados tanto en el comercio como en la guerra.

[139] Los espíritus vitales, que animan las distintas partes del cuerpo y les dan vida.

[140] Probablemente, para hacer fuerza al retraer a los espíritus con un acto de voluntad.

[141] Estos funerales públicos en que se unen dos amantes que fueron separados en vida por el destino, repiten el final de la primera novela de esta IV jornada, pero invirtiendo las clases sociales de donde proceden cada uno de los amantes, pues si en IV, 1, la amante es noble y el amante es plebeyo, aquí la mujer es una menestrala y el amante un riquísimo mercader. Por la referencia a los amores de la niñez contrariados, así como por los funerales públicos de los dos amantes, es la novela de esta jornada que más recuerda la fábula ovidiana de Píramo y Tisbe.

[142] La leyenda del corazón comido, de la que hay versiones tanto en la literatura oriental como en la céltica y en la románica medieval, ejerció una fascinación evidente en Boccaccio. En este caso, la fuente más directa es la literatura provenzal. Véase la siguiente nota.

[143] La historia a que Boccaccio se refiere se encuentra recogida en las diversas versiones que existen de la «Vida» del trovador Guilhem de Cabestanh, según las cuales, la pareja de trágicos amantes fueron el propio trovador y Saurimonda (o Margarida), esposa en segundas nupcias de Raimon de Castell Rosillon, de quien Cabestanh era vasallo. Ambos caballeros eran, a su vez, vasallos del rey de Aragón, que fue quien castigó el asesinato de Cabestanh. La atribución de la leyenda del corazón comido a Cabestanh es, según Martín de Riquer, totalmente fantástica, puesto que Saurimonda sobrevivó a Castell Rosillon y se casó en terceras nupcias con Ademar de Mosset en 1210.

[144] Según la «Vida» de Gudhem de Cabestanh, quien castigó a su asesino fue el rey de Aragón. Véase nota anterior.

[145] Siempre según la «Vida», el rey de Aragón (probablemente Alfonso II), después de hacer apresar a Castell Rosilion, «hizo recoger a Guilhem de Cabestanh y a la dama, y los hizo llevar a Perpiñán y poner en un monumento delante de la puerta de la iglesia; e hizo grabar sobre el monumento cómo habían sido muertos; y ordenó que por todo el condado de Rosellón todos los caballeros y las damas celebrasen su aniversario todos los años».

[146] Se trata de Matteo Selvático que, en 1317, dedicó al rey Roberto de Anjou una enciclopedia médica titulada «Liber cibalis et medicinalis pandectarum».

[147] Refrán italiano que significa dormir profundamente.

[148] Monedas de oro del valor de un florín que se usaban en el reino de Nápoles.

[149] Ojos muy negros. La descripción de Fiameta es la única que hace Boccaccio de las narradoras del «Decamerón» y responde a los retratos convencionales de las damas en la literatura de la época, pero indica, sin duda, el interés en destacar a quien (respondiese o no a una realidad biográfica) es en su obra el símbolo de su más ardiente pasión amorosa.

[150] «Estampida»: palabra de origen provenzal que designa una canción bailable con estribillo.

[151] Dice Plutarco, en sus biografías de los sabios de Grecia, que Cimone, en su juventud, se parecía a un abuelo suyo llamado del mismo modo que, por su estupidez, era llamado Coalemo (estúpido). De esta noticia de Plutarco parece tomar Boccaccio la idea para el nombre del protagonista de esta historia, tal vez imaginando que el nombre griego Cimone se derivaba de χíμωv y de la misma raíz que χιμαρoς; (cabrito).

[152] El motivo de los enamorados desdichados haciéndose a la mar en una barca sin remos parece proceder de las novelas artúricas.

[153] En este caso, italiano. Ladino era, en la Edad Media, sinónimo de romance o dialecto del latín.

[154] «El buen augurio está tal vez en el posible sentido del nombre: «cara presa», buena adquisición (Vittore Branca).

[155] «Probable corrupción gráfica por Muliabdela. Muli es el árabe Mawlay o Muley (es decir, «señor» mío), título corriente de los sultanes. —abdela es Abd Aflah, nombre que en aquella época llevaron dos soberanos de la dinastía hafsida de Túnez: Abu Abd Allah Mohammed I (1249—1277) y II (1295—1309) (Vittore Branca).

[156] Era la época del destierro del papado en Aviñón y el sentimiento de la decadencia de Roma, sin duda alimentado por Petrarca, era fuerte en Boccaccio.

[157] Los Boccamazza eran, en efecto, una noble familia romana partidaria de los Orsini.

[158] Los Orsini fueron una de las más célebres familias romanas, muy poderosa desde el siglo XIV y güelfa desde finales del mismo. En la época del papado de Aviñón continuaron su oposición al Imperio y fueron ellos quienes impidieron la entrada en Roma de Enrique VII. Enemigos acérrimos de los Colonna, ambas familias capitanearon facciones rivales que vivían en continua guerra.

[159] Los Campodiflore eran una rama de la familia de los Orsini. Branca identifica a este Liello con uno que fue hijo de Buccio y vivió a fines del s. XIII y principios del XIV. Su mujer fue Banna de Tolomeo, de los Leoni de Montanea. El castillo de que aquí se habla era de Niccolo Orsini, amigo y admirador de Boccaccio, y Boccaccio fue invitado allí varias veces.

[160] Lizio de Valbona es un personaje histórico cuya magnanimidad fue muy alabada por la tradición oral y escrita. En «Purgatorio, XIV, 97—98», dice Dante: «Pier Travesaro y Arrigo Marardo | Guido Carpiña y Licio el virtuoso, | di dónde están, oh romañés bastardo» (Trad. de Ángel Crespo).

[161] A los Manardi de Brettinoro pertenecía el Arrigo de quien habla Dante junto con Lizio, pero el nombre de Ricciardo parece ser un invento de Boccaccio.

[162] Se refiere a la época, a pricipios del siglo XIII, en que Faenza estuvo bajo el dominio papal, que fue muy próspera y pacífica para la ciudad.

[163] Federico II tuvo sitiada a Faenza de 1240 a 1241, en que la tomó.

[164] «Medicina» era apellido no infrecuente en la Italia de la época.

[165] Giovanni de Prócida, el noble siciliano que, según «De casibus viris illustribus», exaltó los ánimos de sus compatriotas contra el rey Carlos de Anjou para vengar la fuerza que le habían hecho a su mujer sus cortesanos, es un personaje admirado por Boccaccio, que ya ha usado su nombre en II, 6.

[166] Federico II de Aragón, que fue rey de Sicilia de 1296 a 1337.

[167] Este Ruggier de Loria es Roger de Lauria, el caballero catalán que había vencido a la flota napolitana y capturado al rey Carlos de Anjou en 1284. Boccaccio habla de Roger de Lauria en la «Amorosa Visione» (XII, 31—32) y en «De casibus» (IX, 19). Fue almirante de Federico II de Sicilia de 1296 a 1297.

[168] Restituta era nombre muy habitual en Ischia, donde se tenía gran devoción a la santa así llamada. Marino Bulgaro fue un amigo de Boccaccio, caballero de la corte del rey Roberto, que todavía vivía en 1341.

[169] Se llama La Cuba el famoso edificio del siglo XII, de estilo árabe-normando, que todavía existe en Palermo y es utilizado como cuartel.

[170] Minerva es un cabo de uno de los extremos del golfo de Nápoles; el Scalea está en el golfo de Policastro.

[171] Guillermo II, rey normando de Sicilia de 1166 a 1189, murió este último año sin dejar herederos.

[172] Los Abbate fueron una noble familia de Trápani en la que recayó la dignidad de capitán de la ciudad durante muchos años. Con Guillermo el Bueno, el capitán de Trápani se llamaba Stazio Abbate, quien colaboró en la preparación de la Tercera Cruzada.

[173] Los genoveses fueron traficantes de esclavos no sólo entre distintos puntos de Oriente, sino también entre Oriente y Occidente. No eran los únicos comerciantes italianos que se dedicaban a esto, como se deduce de la lectura de otras varias novelas del «Decamerón».

[174] Se refiere a los preparativos de la Tercera Cruzada, en que se aliaron Guillermo el Bueno, el Papa y Federico Barbarroja, y en la que se hicieron acuerdos con los reyes de Armenia.

[175] Esta novela es probablemente la más fabulosa entre las corteses del «Decamerón» y se han buscado muchas más fuentes. En el «Specchio della vera penitenza» de Jacobo Passavanti, publicado en 1354, se cuenta la historia (que Boccaccio pudo haber oído algunos años antes, en los sermones que Passavanti predicó en Santa María la Nueva) de un carbonero de Nevers que, mientras velaba un foso de carbón encendido, oyó horribles gritos, salió y vio a una mujer, desmelenada y desnuda, huyendo de un caballero en caballo negro que la perseguía con un cuchillo en la mano y echaba llamas por la boca. Esta historia se llama «La novela del carbonero» y en ella la mujer y su amante están en el purgatorio por haber matado al marido. (Véase Luigi Russo, «Letture del Decamerión».) Branca señala un posible antecedente en un cuento de la «Disciplina Clericalis», «La perrilla que lloraba», de Pedro Alfonso, que fue imitado por muchos autores medievales europeos, entre ellos Vicente de Beauvais, en que un enamorado se vale de una estratagema semejante a la de Nastagio para conseguir sus fines. Señala también la probable influencia de la historia de Ifis y Anaxárate de las «Metamorfosis» ovidianas, tan familiares a Boccaccio. Por otra parte, la modalidad del castigo infligido a la mujer que fue cruel con Guido de los Nastagi y todo el episodio entre los dos está, sin duda, influido por los castigos dantescos del «Infierno» y dentro de la tradición de las persecuciones infernales, muy difundida en Europa durante la Edad Media.

[176] Los Onesti eran una noble familia de Rávena entre quienes no se encuentra ningún Nastagio en el s. XIII.

[177] Coppo es diminutivo de Giacoppo. Este de los Borghese Domenichi fue contemporáneo de Boccaccio y perteneció a una notable familia florentina del barrio de Santa Croce. Fue varias veces Prior de la ciudad y Gonfaloniero.

[178] Los Alberighi fueron una de las familias florentinas más antiguas, que vivían junto a la iglesia de Santa María de los Alberighi. Dante habla de ellos como ilustres ciudadanos por boca de Cacciaguida en «Paraíso», XVI, 89 y ss.

[179] Su «desdichado vicio» (en el original bocaciano, tristezza), se refiere a su homosexualidad. Esta novela tiene, como clara fuente, una de las historias de «El asno de oro» de Apuleyo (la IX, 14—28), donde, sin embargo, el marido engañado no deja de vengarse del amante y de la mujer después de haber disfrutado de los favores del primero.

[180] Hay noticias de dos Pietro de Vinciolo de Perusa, que vivieron a finales del siglo XIII y principios del XIV; por consiguiente, contemporáneos de Boccaccio. Los dos fueron importantes personajes en su ciudad y tuvieron excelente fama. Se ha hablado de que Boccaccio, al utilizar su nombre en este caso, podría estar buscando una venganza personal, ya que los Vinciolo tenían frecuente trato con los Anjou napolitanos a través de los Bardi y Boccaccio probablemente se relacionó con ellos.

[181] Santa ermitaña muy popular en la Italia medieval, de la que se contaba que había domesticado y dado de mamar a dos serpientes que habían entrado en su celda para tentarla.

[182] La traducción literal sería: «que no encontraría quien me encendiese un trapo», refiriéndose a una costumbre del campo florentino de dar lumbre a quien vivía en una casa lejana encendiéndole un trapo.

[183] Los amores contrariados de Troilo, príncipe troyano, con la cautiva Criseida, hija del augur Calcas (materia que procede del «Roman de Troie» de Bennoit de Saint Maure), fueron cantados por el propio Boccaccio en el Filostrato (compuesto probablemente en 1335, en Nápoles).

[184] «Consistorio» se llama al lugar donde se reúne la gente (Da Buti).

[185] Quiere decir que es una criatura.

[186] En la introducción a la novela décima de la Primera jornada.

[187] El nombre Oretta es diminutivo de Laura y Laureta, y hubo varias con este nombre entre los Malaspina. Esta Oretta, mujer de Geri Malaspina, aparece en varios documentos como viuda suya ya en 1332. Tenía fama de ingeniosa.

[188] Los estudiosos de Boccaccio identifican tradicionalmente a Cisti con un «panadero Cisti» que aparece en el registro de la hermandad de los tenderos de la iglesia de Santa María Ughi en el 1300; la iglesia es la misma que se señala como existente junto a la tahona de Cisti.

[189] «Precisarnente para tratar de poner paz entre Blancos y Negros, en 1300, durante el priorato de Dante» (V. Branca). Los priores eran, en Florencia, los representantes en el Consejo de la ciudad de las diferentes Artes o asociaciones por oficios en que se agrupaba la sociedad florentina. Llegó a haber diez priores: del arte de Calimala, del cambio, de la lana, de la seda, de las pieles, de los médicos, boticarios, pintores, poetas, etc., y de los notarios. El priorato llegó a ser una institución más poderosa a finales del siglo XIV.

[190] Esta iglesia estuvo entre el Palazzo Strozzi y la actual Vía Portarossa.

[191] Se pierde, en la traducción, el juego de palabras basado en el uso del verbo «morder» que, en italiano, significa también «reprender» cuando se usa en sentido figurado. La traducción literal sería: «que del modo que muerde la oveja deben morder al oyente».

[192] Antonio de los Orsi de Biliotto de los Orsi fue obispo de Florencia de 1309 a 1322. Las noticias sobre él lo presentan alternativamente como hombre noble y de baja condición, pero siempre ávido de dinero.

[193] Fue un noble barcelonés que entró al servicio del rey Roberto de Anjou cuando fue a Nápoles con el séquito de doña Violante de Aragón, primera mujer del rey Roberto.

[194] Eran monedas muy parecidas a los florines, que valían cada una dos sueldos.

[195] «Correr el palio» se llama en Italia a las carreras de caballos en que competían los distintos barrios de la ciudad medieval y que tenía por premio un estandarte. Actualmente, estas fiestas siguen celebrándose en Siena y en algunos otros lugares.

[196] Vivió entre finales del siglo XIII y la primera mitad del XIV, y perteneció a una gran familia florentina con quien Boccaccio estuvo muy relacionado. Micer Catello di Rosso Gianfigliazzi practicó la usura en Francia e Italia y se cree que es él uno de los personajes que aparecen en el «Infierno» dantesco (canto XVII, verso 58 y ss.), entre los condenados por usureros, llevando al cuello una bolsa con el escudo de los Gianfigliazzi.

[197] El origen del nombre italiano «Ghichibio» parece ser (según Lovarini) la palabra véneta «cicibio», onomatopéyica del it. «fringuello», es decir pinzón.

[198] Se refiere probablemente al tonillo especial que tienen los venecianos al hablar.

[199] Esta historia la cuentan, de los mismos personajes, Benvenuto de Imola (principios del siglo XIV) y Vasari (1511—1574), entre otros.

[200] Fue un famoso jurista que vivió en la primera mitad del siglo XIV y fue profesor en Pisa de 1338 a 1339.

[201] Los Baronci fueron una familia florentina célebre por su fealdad como se ve en VI, 6.

[202] Este criterio de valor sobre la perfección de la pintura es ya plenamente renacentista porque se basa en el logro de la verosimilitud. Durante la época napolitana de Boccaccio, Giotto había estado en la corte, pintando los frescos de la Sala Reggia, y otros en Castel Nuovo para los Bardi.

[203] Montughi es una colina, en la proximidad de Florencia, en donde habían construido villas de recreo las familias florentinas más destacadas.

[204] Los Baronci eran una familia notable de la burguesía florentina. De su fealdad habla también Sacchetti.

[205] Los Pugliesi y los Guazzagliotri eran dos poderosas familias, enemigas entre sí, de Prato, en los siglos XIII y XIV. De los Guazzagliotri queda, en Prato, un famoso palacio.

[206] Celático es un lugar del valle del Arno florentino donde tenían posesiones varias familias principales. Manni identifica a los protagonistas de la historia como a un Francesco de Lamberto Frescobaldi y la hija de su hermano Guido, llamada Francesca. Ambos vivieron entre la segunda mitad del siglo XIII y los primeros años del XIV.

[207] Guido Cavalcanti (nacido c. 1280) fue uno de los grandes poetas del «Dolce stil novo». La anécdota que aquí se le atribuye fue adjudicada por Petrarca a Dino de Firenze, y algo parecido cuenta Salimbene de la incredulidad de Federico II. A Cavalcanti lo sitúa Dante en el Infierno entre los epicúreos (canto IV, 15).

[208] A Brunetto Brunelleschi dedica Dante su soneto XCIX. De familia gibelina, él llegó a ser uno de los jefes de los güelfos Negros. Murió en 1311 a manos de los jóvenes de la familia Donati, como venganza por haber contribuido a la muerte de Corso Donati.

[209] El Orsarimichele es uno de los edificios más célebres del centro histórico de Florencia. Fue primero un granero y luego una iglesia llamada San Michele in Orto (o San Miguel del Huerto). El Corso Adimari es la actual Vía Calzaiuoli; San Giovanni es el Baptisterio que está frente al actual Duomo de Florencia, en la misma plaza. El Duomo no existía aún en el tiempo a que se refiere Boccaccio. Santa Reparata era la iglesia que había en el lugar donde después se levantó el Duomo, que no llegó a estar terminado hasta mediados del siglo XV. Del Baptisterio, el «bel S. Giovanni» como lo llamó Dante.

[210] Estos frailes eran, en la Edad Media, condenados como impostores. Contra ellos habla Gregorio LX a los obispos de Lion, y Beatriz dice en Paraíso, XXIX, 124—126: «De San Antonio el puerco así se ceba | y a otros que son puercos y glotones | cuya moneda el buen cuño no lleva» (Trad. de A. Crespo).

[211] De Tierra Santa.

[212] Los Bragoniera y los Pizzini eran familias certaldeneses conocidas por Boccaccio. Biagio Pizzini fue amigo del padre de Boccaccio.

[213] «Castillo» se llamaba a la parte alta del burgo, donde estaba el ayuntamiento o la alcaldía, la iglesia mayor, la plaza y a veces una fortificación amurallada.

[214] Los apodos de Guccio quieren decir, respectivamente: ballena, emporcado y puerco. Pero este Guccio parece ser un fray Porcellana o Porcelloni que era portero del Hospital de San Filippo y vivía en el mismo barrio que Boccaccio.

[215] Lippo Topo era un pintor mediocre, conocido en la época de Boccaccio.

[216] Altopascio era una abadía de la provincia de Lucca donde se ofrecía a los pobres una gran calderada de sopa dos veces por semana.

[217] Chatillón era un rico feudo francés.

[218] Porcellana es un hospital florentino; los privilegios, los feudos y las investiduras que dependían de dicho hospital de San Filippo.

[219] En este relato de un viaje fantástico que fray Cebolla improvisa, los lugares a que se refiere son, en su mayoría, comunes, o florentinos, o imaginarios. La frase «aquella parte por donde aparece el sol» sugiere que se trata de Oriente, pero podría ser sencillamente el este del condado florentino; Vinegia, Borgo del Greci, Baldacca, Parión y Sardegna, son nombres de calles o barrios florentinos que tienen un sonido semejante a lugares lejanos o exóticos: Venecia, Grecia, Bagdad, etc.; el «estrecho de San Giorgio» es un lugar florentino que lleva el mismo nombre que el Bósforo. Estafia y Befia (en el original, Truffia derivado de truffa —que significa «estafa» y beffia, que significa «burla») son países imaginarios cuyos nombres evocan los de las ciudades de Oriente. Al «país de las estafas» y «al de las burlas» sigue, en la enumeración de los lugares recorridos por fray Cebolla en su peregrinación fabulosa, la «Tierra de la mentira».

[220] Es decir, embutiendo la carne de los cerdos en sus mismas tripas. El sermón de fray Cebolla continúa acumulando frases oscuras y disparatadas de efecto cómico, o afirmaciones perogrullescas que presentan como algo insólito cosas que no lo son.

[221] Pastinaca o chirivía es una fruta semejante al apio, de raíces dulces, con la que sin duda Boccaccio quiere evocar (cómicamente, al usar un nombre familiar) el exotismo de las especias de la India.

[222] Maso del Saggio era conocido en Florencia por sus burlas, como se ve en VIII, 3 y VIII, 5.

[223] En el original hay un juego de palabras con los dos significados que tiene en italiano la palabra caldo: «caliente» y «caldo», que se pierden en la traducción.

[224] «Non-mi-blasmete-se-voi-piace» es un francés macarrónico que se traduciría por «no-me-culpéis-por-favor», y que recuerda las personificaciones alegóricas del Roman de la Rose.

[225] En el original: «Verbum-caro-fatti-alle-fmestre». Es una deformación del latín: «Verbum caro factum est», frase usada en la plegaria cotidiana del ángelus, deformada por la gente inculta para aproximarla fónicamente a palabras y frases vulgares que les eran conocidas.

[226] Toda esta burlesca enumeración de las reliquias (objetos de la religiosidad popular que exasperaban a Boccaccio) se apoya en enumeraciones serias comunes en la Edad Media.

[227] Franciscano florentino famoso por su vida santa.

[228] Conocido comerciante florentino.

[229] Se refiere a la criada de Filomena, que ha aparecido en la introducción a esta Jornada disputando con Tíndaro.

[230] Los tiempos de la peste, con la corrupción de costumbres acarreada por ésta.

[231] A pesar del aspecto alegórico de esta descripción, parece que el Valle de las Damas era un lugar real y estaba situado junto a Villa Schifanoia, rodeado por cinco cerros sobre cada uno de los cuales había un edificio: Claustro della Doccia, Villa Minerbetti-Orlandini, Villa Rassinesi, Villa Micheli Gilles y Casa Nera delle Monache di Sant'Anna.

[232] La Osa Mayor.

[233] Mercurio.

[234] El amor.

[235] Puede referirse a los lirios y a las rosas nupciales.

[236] Traduzco por «espantajo» el fantasima del original porque el significado de esta palabra, en la Toscana del siglo XIV, no se correspondía con el moderno del italiano fantasima o «fantasma», en su referencia a una presencia misteriosa de forma indefinida. El fantasima de que habla Emilia era un animal imaginario, entre sátiro y gato montés, cuya aparición espantaba y en el que estaba muy divulgada la creencia. «Espantajo» me parece convenirle y conservar la vis cómica que no posee «fantasma».

[237] Era presidente de los inscritos en la cofradía de la parroquia de Santa María la Nueva, famosa y antiquísima iglesia florentina. A los «laudenses» se les llamaba así porque tenían que reunirse por las tardes para cantar los laúdes de la Virgen.

[238] El padrenuestro traducido en lengua vulgar, regalo precioso para quienes no sabían latín. Con las «canciones», alude Boccaccio a la literatura popular religiosa de su tiempo, prolífica en vidas de santos y leyendas piadosas.

[239] Un Neri Pegolotti aparece, en un documento de la época, como marido de una Tessa que, a su vez, era hija de un Minuccio, con lo que los tres nombres de estos personajes pertenecerían a personas relacionadas entre sí, si bien con una relación diferente a la que establece entre ellas Boccaccio.

[240] Era una costumbre de origen etrusco, en la Toscana, tener en los campos calaveras de asno porque se les atribuía la fertilidad de los lugares en donde estaban.

[241] El himno «Te lucis ante» y la antífona «Intemerata virgo».

[242] En los conjuros era considerado muy eficaz escupir.

[243] Giovanni de Nello fue un boticario florentino, muy devoto y amigo de los frailes, muerto el 16 de noviembre de 1347 y enterrado en Santa María la Nueva. Su mujer se llamaba Emiliana, y G. Billanovich señala la posible intención de Boccaccio de hacer burla de él por quien puede representar a su propia mujer: la noveladora Emilia quien, según hipótesis del mismo Billanovich, pudo ser amada por Boccaccio.

[244] Los Scrignario eran una noble familia napolitana. Un Giovanni Scrignario aparece consignado como viviendo junto a la calle del Avorio, donde Boccaccio sitúa la casa de Peronella.

[245] El «punto» es la posición determinada de un astro en el firmamento, con relación a los demás. La frase de Peronella significa: ¡bajo qué mala estrella nací!

[246] Los «liriados» (gigliati en italiano) eran monedas de plata que se llamaban así porque estaban acuñados con una cruz adornada con lirios en recuerdo de los reyes de Francia. Habían sido acuñados por primera vez por Carlos de Anjou en Nápoles.

[247] Los caballos de Partia eran tenidos por especialmente fogosos.

[248] Esta novela tiene como fuente, muy directamente imitada, las «Metamorfosis» o «El asno de oro» de Apuleyo (IX, 5—7), que fue uno de los libros más apreciados y leídos por Boccaccio.

[249] En la época de Boccaccio la relación amorosa entre el compadre y la comadre era considerada incestuosa.

[250] Con «el aposento de las palomas» quiere designarse el desván.

[251] No de San Ambrosio de Milán sino de un San Ambrosio sienés que fue dominico y beatificado a finales del siglo XIII.

[252] El antecedente directo de esta novela parece ser el exemplum XIV de la «Disciplina clericalis» del judío converso aragonés Pedro Alfonso, libro muy utilizado por Boccaccio.

[253] En Arezzo, frente a la llamada «casa de Petrarca», en Vía del Orto, hay un pozo al que tradicionalmente se llama «pozo de Tofano». Branca, que da esta noticia, piensa que la denominación tenga origen literario y se deba al orgullo de la ciudad por haber sido elegida por Boccaccio para situar esta novela.

[254] En el original, «generali e cattive». Es decir, ninguna causa que tuviese fundamento.

[255] Se pregonaría el crimen y el castigo de Tofano reclamándolo como culpable de homicidio y, por ello, quedaría desterrado.

[256] Se refiere al vino que quiere hacer creer que Tofano ha bebido. En la Edad Media el vino, que se sacaba directamente de barril, solía mezclarse con especias, miel, agua marina o agua corriente.

[257] El motivo de la grieta en la pared de dos casas contiguas como ocasión para la relación entre dos amantes es frecuente en la literatura y muy antiguo. Por una grieta de la pared de sus respectivos dormitorios es por donde se conocen y se enamoran Píramo y Tisbe en las «Metamorfosis» de Ovidio y sus descendientes en las literaturas románicas.

[258] La capucha grande que llevaban los curas y que les cubría las mejillas se diferenciaba de la de los seglares, que era pequeña.

[259] Era el modo en que se confesaban las mujeres. Lo mismo se sienta a los pies del confesor la protagonista de III, 3.

[260] El «confiteor».

[261] Lionetto es igual que Leonetto: se trata de variantes del mismo nombre como es frecuente en Boccaccio. El tema de esta historia ha pasado a la literatura universal de la oriental, probablemente a través del «Enxemplo del señor, e del home, e de la mujer, e el marido de la mujer como se ayuntaron todas», del «Sendebar» o «Libro de los Engannos».

[262] De la segunda parte de esta historia hay numerosos antecedentes en la literatura satírica medieval, sobre todo en los «fabliaux». El enamoramiento por fama de la primera parte es un motivo del amor cortés que en esta ocasión es sometido a un violento contraste con lo burlesco de la segunda parte del relato.

[263] La partida de ajedrez entre damas y caballeros es una ocasión galante en la literatura medieval cortesana. El dejarse ganar en el juego como medio de suscitar amor es «reflejo de un precepto del admiradísimo Ovidio» (Branca).

[264] La mujer que engaña al marido y le hace creer que ha soñado cuando le infligía malos tratos (que hace recibir a otra en lugar suyo) es un motivo muy difundido en la narrativa oriental –«Panchatantra, Calila e Dimma, Mil y una noches»— y en la medieval europea, en cada una con características diferentes. Boccaccio lo reelabora aquí muy originalmente inventando todos los motivos del engaño.

[265] Los Berfinghieri eran una rica familia de mercaderes florentinos.

[266] Uno de los significados del it. original «troiata» es el de «pocilga»; otro, el de la canalla que seguía a los mercaderes cuando desde el «contado» se dirigían a auxiliar a su señor.

[267] «Pardillo» es el paño burdo y sin teñir usado por los campesinos.

[268] Los mercaderes solían llevar en el bolso trasero de las calzas un tintero y una pluma guardados en un estuche.

[269] Sueldo: el sueldo era una moneda de oro llamada también ducado.

[270] Escudo de armas como señal de nobleza.

[271] La frase señala Branca que debía de ser proverbial porque también la pone Dante en boca de la madre de Nella Donati («Rime», LXXIII, 13—14): «Lassa, che per fichi secchi / mesa l'avren casa del conde Guido» («…Desdichada, que por higos secos / la habría colocado en casa del conde Guido»). Estos condes Guido, florentinos, eran parientes del poeta Guido Cavalcanti.

[272] La primera parte de esta historia (los engaños de una mujer a su marido para asegurar al amante de su amor) tiene antecedentes en relatos medievales como los de los «fabliaux», el «Speculam» de Vicente de Beauvais, los «Exempla» de Jacques de Vitry y el «Libro de los siete sabios». El engaño final hecho al marido que desde la copa del árbol ve el encuentro de los dos amantes, aparece igualmente en los «fabliaux», en relatos orientales como «Las mil y una noches» y en romances caballerescos franceses como el de «Béroul de Tristan», donde se habla del rey Marc oculto en lo alto de un pino sorprendiendo los amores de su sobrino y de Iseo, y aceptando después la explicación de su mujer. Existe, además, una fuente inmediata y segura de esta novela: la «Comedia Lydiae», atribuída a Mateo de Vendomé, que está transcrita de mano de Boccaccio en el códice Laurenziano XXXIII 31, c.c. 71 y ss.

[273] Las historias de gente amiga que se hacían promesa de volver del otro mundo el primero que muriese para contar al otro los misterios de ultratumba eran frecuentes en la Edad Media. Boccaccio no era un incrédulo con relación a estas apariciones y las utiliza varias veces en el «Decamerón» (Cf. v, 5; v, 8).

[274] Mini y Tura fueron apellidos de familias populares de Siena.

[275] Se refiere a la corona de laurel y aquí es evidente la alusión a la identificación entre el «laurel y Laura» que solía hacer Petrarca en las rimas inspiradas por su famosa amada.

[276] Son los héroes creados por el propio Boccaccio en la «Teseida». Jornada Octava.

[277] «Las iglesias campesinas suelen tener a uno de los lados un gran olmo: allí debajo, en el verano, se reúnen los campesinos a su sombra y, mientras esperan a los demás que llegan, el cura los entretiene» (Sansovino).

[278] Este nombre, que se diría alusivo al aspecto de la señora, figura documentado como de una doña Belcolor de Varlungo que hizo testamento, en 1363, ante don Michele di Salvestro Contadmi.

[279] Como en otras ocasiones, Boccaccio imita burlescamente la manera equivocada de hablar de los hombres de pueblo. Según Fanfani: —Este discurso de Bentivegna está hecho de manera tan desatinada que «vicenda” está por "faccenda», «parentorio” por "perentorio», «pericolator» por «procurador», juez del «dificio» por juez del «maleficio»». He tratado de conservar en castellano este tipo de juego.

[280] El Mugnone (o Muñone) es un torrente que desemboca en el Arno, junto a Florencia.

[281] El heliotropo es, además de una flor, una piedra de color verde con manchas rojizas a la que en la Edad Media se le atribuían propiedades mágicas.

[282] «Ningún antecedente existe para esta novela, que tiene todas las características de las anécdotas municipales florentinas» (Branca).

[283] Calandrino era el apodo del pintor Giovanozzo de Perino, que vivió en Florencia en el siglo XIV y que fue famoso en la ciudad por su simpleza hasta el punto de que ha quedado el proverbio «far Calandrino» como «burlarse de alguien». Es también personaje de VIII, 3; VIII, 7; IX, 3 y IX, 5.

[284] Bruno di Giovanni d'Olivieri fue, según Vasari, un compañero de Bonamico Buffalmacco, pintor de quien se conservan frescos en iglesias de Florencia y Arezzo.

[285] Era un mediador y agente de ventas del que hablan varios escritores florentinos como de un famoso bromista. Aparece otras dos veces en el Decamerión: en VI, lo, citado por fray Cebolla, y en VIII, 5.

[286] El que comercia con piedras preciosas, o el que las labra. También se llaman así los libros medievales donde se consignaban los nombres de las piedras preciosas y sus propiedades mágicas.

[287] Es un nombre inventado, con el que empieza la fantástica historia que Maso del Saggio cuenta a Calandrino.

[288] La tierra de los vascos como la «última Thuie», el lugar remoto y maravilloso.

[289] El «dinero» era la doceava parte del sueldo. El sueldo era una moneda de oro equivalente al «ducado».

[290] Vino blanco seco muy apreciado.

[291] Con la rima, el burlón busca entontecer a Calandrino.

[292] Continúa la serie de negaciones que pretenden pasar por afirmaciones.

[293] Con estas monjas, que tenían el convento a las afueras de Puerta Faenza, trabajó efectivamente Calandrino, como cuenta Vasari en la «Vida de Buffalmacco».

[294] La moda de Hainaut, en Bélgica, era de sayos estrechos y cortos.

[295] Un antecedente muy directo de esta historia es el «fabliau Du preste et d'Alison», de Guillermo Normando.

[296] Las monedas eran acuñadas golpeando la plata con el martillo, y también con martillazos se probaba la plata de las monedas.

[297] Región donde era frecuente la malaria.

[298] Cuita es diminutivo de Ricevuta; Ciutazza se Parece mucho fonéticamente al italiano «ciucciata», que significa «chupada», «exprimida».

[299] Los juicios, en la Florencia medieval, se dividían en civiles y criminales.

[300] Saechetti identifica a Ribi como un célebre bufón florentino. Mateuzzo debe de ser seguramente otro bufón de la misma época.

[301] Carlo Salinare, que toma la información de Rua, aclara lo que era esta prueba: «Se hacían para ella algunos bocadillos con queso de oveja y pan de centeno sobre el que se imprimían ciertos signos; después se invitaba a los presuntos ladrones a jurar «quod furtum nom fecerit», luego se procedía a la bendición del pan y del queso y se recitaban oraciones especiales a fin de que el ladrón, al que se daban a comer aquellos bollos, no pudiera deglutirlos.

[302] El zumo de áloe, que se usa en farmacia, es extraordinariamente amargo.

[303] «Caracterísmos» es una desfiguración irónica de «caracteres», refiriéndose a los signos o caracteres mágicos.

[304] El barrio es el de la Puerta Cainollia en Siena. Estos dos personajes pertenecían a familias sienesas muy conocidas que, según Branca, no podían llamarse plebeyas. Probablemente Boccaccio califica a uno y otro de «popolani» a causa de la historia burlesca que va a contar de ellos y de la falta de nobleza de las reacciones de ambos.

[305] «Baile antiguo y poco honesto que se usaba hace tiempo en Treviso» (Manni).

[306] Eran los modos de vestir propios de las gentes de estudios, de los universitarios, que llevaban togas y birretes. La universidad de Florencia se fundó en 1349 y antes de esta fecha los florentinos iban a estudiar a Bolonia.

[307] «Cocomero» quiere decir «melón» o «pepino». La calle que llevaba este nombre era un trozo de la que es hoy Vía Ricasoli, junto al Mercado Viejo florentino. La elección de este lugar como domicilio del maestro Simón es intencionadamente satírica, pues el it. «cocomero» tiene, si se aplica a una persona, el mismo significado metafórico de «cabeza vacía» que tiene el español «melón».

[308] San Gallo era un hospital en cuya fachada había pintado un demonio terrible con muchas bocas que aterrorizaba a los niños, según dice Sansovino.

[309] Legnaia es un pueblo cercano a Florencia famoso por sus melones. «Molonez» tiene, claro está, el significado de «estupidez».

[310] Miguel Scotto fue un mago escocés que vivió en la primera mitad del siglo XIII y que estuvo en la corte de Federico II. De él dice Dante: «Este otro cuyo flanco es tan estrecho | Miguel Scotto fue, quien ciertamente | mágicos fraudes cuando vivo ha hecho» («Infierno», XX, 115—117; trad. de Ángel Crespo).

[311] Barbáricos, charlánfora, seminstante, astuciertra, chinchimurria, son inventos burlescos de Bruno que, para dejar estupefacto al necio del maestro Simón, sigue la misma técnica de fray Cebolla con sus feligreses (VI, 10) y Maso del Saggio con Calandrino (VIII, 3). A estos inventos se mezclan nombres de lugares y personajes fabulosos para los florentinos de la época: como la tierra de los vascos, el sultán Osbech, etc.

[312] El preste Juan es un legendario personaje, rey y sacerdote a la vez, a quien en la Edad Media se creía soberano de un vasto territorio situado en Asia o África. Su nombre aparece por primera vez en la crónica del obispo e historiador germano Otto de Freising (c. 1114—1158).

[313] Distinguir la casa del médico de las demás. El examen de la orina era uno de los medios de diagnóstico más usado.

[314] «Otra invención burlesca; ¿tal vez el nombre está forjado sobre alguna sugerencia de «scuccumedra» (yegua de mala clase, jamelgo: Sacchetti, LXIV)? «Altarisi» podría haberse acuñado fantásticamente sobre una contaminación entre «altara» y «Altai», la región mongola descrita por Marco Polo (LXIX-LXXI) al hablar de Gengis Kahn y de sus descendientes (V. Branca).

[315] «Parece que era un barrio florentino de mala fama» (N. Sapegno).

[316] Los boloñeses eran monedas de plata que valían unos seis cuartos.

[317] La saína es un tipo de retama cuyas espigas se usan como escobas.

[318] Palabras inventadas para el caso, a fin de que suenen magníficamente y tengan un significado peyorativo. «Ortogóticamente» tiene que ver con «gótico», que en la época del humanismo se consideraba sinónimo de bárbaro. «Recancanillar» significa: modo de recalcar o aumentar la expresión de las palabras.

[319] «Lire di bagattini» se llamaba a las monedas pequeñas venecianas, o en general a las de Italia del norte.

[320] Secretario en su significado etimológico de «confidente». En Bolonia hubo un profesor de medicina llamado Guglielmo de Saliceto, en los años finales del siglo XIII y primeros del XIV.

[321] En la fachada de la iglesia de Pasignano había pintada una imagen enorme de Dios Padre.

[322] Otra referencia a la insulsez del maestro, porque el domingo no se vendía sal. Éste, sin embargo, puede tomarlo como un cumplido porque el domingo es el mejor día de la semana. Del mismo modo, el trueque del melón por la manzana: para enseñar a leer se aconsejaba escribir las letras sobre una manzana, y darle la fruta al niño cuando reconocía lo escrito sobre ella.

[323] «Faramalla»: charla artificiosa encaminada a engañar. He usado un adverbio derivado de este vocablo para traducir el «frastagliatamente» de Boccaccio que los comentaristas del «Decamerón» consideran palabra probablemente sin sentido y de las usadas para engañar al maestro Simón que, como forastero, no las entendería y se dejaría llevar por su apariencia altisonante.

[324] «Civillari es un callejón así llamado en Florencia, sobre el monasterio de San Jacobo de Rípoli, en el cual lugar se caga sin respeto; habiéndose hecho ciertos agujeros o fosos para echar allí los excrementos y a su debido tiempo usarlos después los labradores como estiércol para abonar los campos» (Alumno).

[325] Se repite la injuria habitual, con una alusión que Sapegno y Branca señalan como obscena y equívoca.

[326] El atabal es un tambor pequeño y la relación entre el ruido de estos instrumentos y la «condesa de Civillari» es fácilmente inferible.

[327] Laterina es un lugar cercano a Arezzo, en el Valdamo, pero aquí está usado el nombre por su semejanza con «letrina».

[328] Estos instrumentos de limpieza pueden también ser signos de autoridad.

[329] «Este y los siguientes nombres quieren significar varias formas de excrementos» (N. Sapegno).

[330] Santa María la Nueva es la misma iglesia donde se reunieron los narradores. Estos sepulcros, hechos pocos años antes de que estas páginas fuesen escritas por Boccaccio, son semejantes a los que aparecen en VI, 9, a propósito de Guido Cavalcanti.

[331] Se llamaban caballeros bañados a los que eran sumergidos en un baño durante la ceremonia en que eran armados caballeros, según cuenta Sacchetti en Nov. CLIII. Aquí, el baño va a ser de otra clase.

[332] «Debe de ser una de las máscaras usadas en el llamado Juego del Viejo, mascarada prohibida por lo menos desde 1325» (Petronio).

[333] Las monjas de San Jacobo de Rípoli donde, según cuenta Vasari, Bruno y Buffalmacco habían pintado frescos.

[334] Entre los numerosos antecedentes orientales que suelen señalarse a esta novela y la popularidad que debían tener relatos como éste en la Italia mercantil de la Edad Media, V. Branca señala como posibles influencias más directas una versión rimada del «Libro de los siete sabios y la Disciplina clericalis» de Pedro Alfonso.

[335] Pietro de Canigiano era florentino, de la misma edad de Boccaccio y pertenecía al círculo de los Acciaiuoli. Tuvo puestos importantes en la corte de Nápoles y en Florencia antes de caer en desgracia en esta ciudad, de donde fue expulsado; murió en 1381, desterrado. Boccaccio le nombra, en su testamento, tutor de sus herederos. Lo mismo que Salabaetto, estaba vivo y era muy conocido cuando Boccaccio escribió esta historia.

[336] Los Palermini eran una familia gibelina, exiliada, en efecto, de Florencia.

[337] Gibelinos también y exiliados de Florencia.

[338] Notable familia güelfa de Pistoya. No se sabe nada de una doña Francesca.

[339] La iglesia de San Francisco, que es importante en Pistoya. Estos sepulcros, situados fuera de la iglesia, eran del tipo de los que aparecen en VI, 9 y VIII, 9, que estaban fuera de Santa María la Nueva en Florencia.

[340] El motivo de los «calzones del cura» es frecuente en la literatura satírica medieval. Antes de Boccaccio se contaban en Francia los «fabliaux Dit de la nonnete y Der braies du cordelier»; después de Boccaccio esta historia se hizo muy popular en Italia.

[341] El tema del hombre preñado se encuentra en los folklores primitivos y, en la Edad Media europea, aparece en algunas fábulas francesas y en libros de «exempla».

[342] Cecco Angiulieri fue un curioso poeta sienés que vivió en la segunda mitad del siglo XIII.

[343] Cecco de Fortarrigo Piccolomini, que fue condenado por homicidio (aunque no se cumplió la sentencia) en 1293.

[344] Corsignano se ha llamado también Pienza, porque allí nació Pío II.

[345] Vittore Branca señala que la familia florentina de los Cornacchini —mercaderes muy conocidos en los siglos XIII y XIV— vivían en la Vía del Cocomero, cerca de donde Boccaccio sitúa la morada de maestro Simón y de los pintores que, una vez más, son aquí personajes de este suceso que, según la introducción de Fiameta, se asegura que es cierto.

[346] Es una de las colinas que rodean Florencia, ya aparecida otras veces en el paisaje del «Decamerón» (cf VIII, 3).

[347] El argumento de esta novela procede del de algunos «fabliaux», como «Gombert et les deux clers» de Jean Boves y «Le meunier et les deux clercs».

[348] Es la llanura del arroyo cercano a Florencia adonde Calandrino fue a buscar sus piedras negras. Cf VIII, 3.

[349] Talano es diminutivo de Catalano, nombre propio que era usado con frecuencia en la Italia de la época. Los Imolensi, o Molensi, o «de Imola», eran una familia florentina de entonces.

[350] Es el único personaje sobre el que no hay noticias documentadas de los que aparecen en esta historia contada por Laureta. Zingarelli piensa que es el apodo de un juglar, rubio y pequeño como este personaje, puesto que «Biondello» significa «rubiecito».

[351] Este Ciacco parece que es el mismo personaje de quien habla Dante en el canto VI del «Infierno», condenado por su gula a estar revolcándose en el fango bajo una lluvia fría y tenaz. El mismo Boccaccio, en la «Esposizioni» de Dante, explica quién era Ciacco de modo parecido al que lo hace en esta novela. El nombre, en italiano, significa «cerdo» y resulta, por consiguiente, muy apropiado para un condenado por gula que se revuelca en el fango, pero su etimología parece que se deriva de Ciacomo (o Santiago). Hay un poeta llamado Ciacco dell'Anguiliala que podría ser el mismo personaje.

[352] Vieri de los Cerchi fue jefe de los güelfos Blancos de Florencia —ciudad a donde había llegado su familia del Val de Sieve en el siglo XIII— y murió en el exilio después de la victoria de los Negros. Dante se refiere a su familia en «Paraíso», XVI, 65. Boccaccio habla de él en la «Esposizioni» (VI, 34) como de hombre generoso y magnánimo pero no habituado suficientemente a la cortesía ciudadana.

[353] Corso Donati, hermano de Forese Donati, el poeta florentino amigo de Dante, fue jefe de los güelfos negros y rival de Vieri de los Cerchi a quien, según Boccaccio en la «Esposizioni», envidiaba sus riquezas. Fue asesinado en 1308 por sus adversarios.

[354] Dante lo presenta, en Infierno, VIII, 61—65, entre los condenados por iracundos. Boccaccio, en la «Esposizioni», dice: «fue… de los Cavicciuli, caballero riquísimo, tanto que alguna vez hizo al caballo herrar con plata, y de eso le vino el sobrenombre. Fue hombre grande de persona y nervudo de maravillosa fuerza, y más que ningún otro iracundo, y por cualquier razón insignificante».

[355] Ésta es una de las novelas del «Decamerón» más directamente entroncadas con la tradición oriental, tanto por el tema de la peregrinación en busca del consejo de un sabio como por el del castigo de la mujer «brava», y muy difundido en las colecciones medievales de relatos.

[356] «Cuentos de este género los repetían los escritores religiosos con diversos fines: precisamente la metamorfosis de una muchacha en yegua la narran diversamente, por ejemplo, la «Vitae patrum» («Patrología lat». XXI, 451 y ss.; LXXIV, 1110 y ss.; LXXIV, 354 y ss.), Vicente de Beauvais («Speculum historiale», xvm, 70), Jacques de Vitry («Exempla», n. 262), Etienne de Bourdon (IV, 1) y también Passavanti («Specchio», pp. 370 y ss.). Este podría ser otro caso de ironización novelística licenciosa de un relato devoto (Vittore Branca).

[357] El motivo de la elección entre dos objetos de la misma apariencia, uno de los cuales guarda un tesoro, es muy popular en la literatura narrativa oriental y en la medieval. Y la elección entre los cofres cerrados aparece, en la Edad Media europea, en «Barlaam y Josafat, los Exempla» de Jacques de Vitry, el «Speculum historiale» de Vicente de Beauvais y la «Leyenda áurea» de Jacopo de Varazza. Después de Boccaccio ha seguido extendiéndose en la literatura occidental.

[358] Familia noble de Florencia que tenía posesiones en Certaldo a las que solía ir un Carlo de los Figiovanni que, en la vejez de Boccaccio, le visitaba y ha dejado testimonio de haber aprendido muchas cosas de él y haber recibido ayuda suya para una vulgarización de las «Epístolas» de Ovidio.

[359] Suele identificarse este Alfonso con Alfonso VIII de Castilla (1155—1214), que fue muy alabado por poetas e historiadores como magnífico. Esta fama la tuvo en Florencia y en toda la cristiandad. Branca piensa que, si no se tratase de Alfonso VIII podría ser Alfonso X el Sabio, a quien Brunetto Latini —que habia sido embajador de Florencia en su corte en 1260— exaltó mucho en el «Tesoretto».

[360] Ghino de Tacco perteneció a una noble familia sienesa y tuvo, en el siglo XIII, gran fama como bandido generoso y como hombre de armas. Fue enemigo de Bonifacio VIII y, según las crónicas de la época, luego se reconcilió con él, tal como cuenta aquí Boccaccio, aunque no consta que le ocurriese con el abad de Cluny la aventura de esta historia. Dante habla de él en «Purgatorio», VI, 12—13, al referirse a Benincasa de Laterino, un juez de Siena que había condenado a muerte a dos familiares de Ghino: «Tuve delante al que la muerte hagara | de Ghin de Tacco por la mano impía» (trad. de Á. Crespo). Era fama que Benincasa había sido llamado a Roma por Bonifacio VIII y que allí Ghino le cortó la cabeza en un banquete en donde entró disfrazado de mendigo.

[361] Es el monasterio benedictino de Cluny, en Borgoña, rico y famoso. También de un abad de Cluny se habla en I, 7.

[362] La historia parece haberle llegado a Boccaccio por vía oral, si atendemos a las palabras introductorias de Filostrato, pero recoge el mismo asunto narrado por Valerio Máximo en V, 9,4 de sus «Dichos y hechos», donde cuenta que un «padre desconocido» se enteró de que su hijo quería hacerlo matar y, conduciéndole a un bosque desierto, le dio una espada y le ofreció su garganta. El hijo, iluminado súbitamente por la razón, arrojó la espada al suelo, deseándole mayor longevidad que la propia. Por otra parte Natalino Sapegno señala que todos sus elementos se encuentran en un poemita del persa Saadi, muerto en 1291, y el episodio de la mendiga inoportuna está en la Vida de San Juan el Limosnero, de las «Vitae patrum». Vittore Branca indica, además, la existencia de elementos de esta historia en otros textos orientales y en la «Leyenda áurea».

[363] La noble familia de los Carisendi fue muy conocida en Bolonia y dio su nombre a una de las famosas torres inclinadas de la ciudad.

[364] De los Caccianernici boloñeses, que eran güelfos, habla Dante en «Infierno», XVIII, acusando a Venedico de haber inducido a una hermana suya a tener amores con el marqués Obizzo de Este.

[365] Esta novela, como la de doña Dianora (X, 5) se narra también en el Fylocolo y tiene antecedentes orientales, entre los que no pueden descartarse los relatos de tradición cabalística que afluyeron a Occidente con motivo de las Cruzadas, con cuyo simbolismo puede asociarse la extraordinaria resurrección de doña Catalina y el comportamiento de micer Gentile. Tanto esta historia como la de doña Dianora y el nigromante son enigmas propuestos a los neófitos en «Las bodas químicas de Christian Rosenkreutz», publicado en 1616, pero que se cree compuesto a finales del siglo XIV o antes.

[366] Esta novela, como la anterior, la narra también Boccaccio en el Filocolo. Véase nota 3 a X, 4.

[367] Friuli está al norte del Véneto. Boccaccio estuvo cerca, en el Tirol, como embajador de la República de Florencia, en 1351, ante Luis de Baviera; pero noticias sobre la región pudo tenerlas también en Florencia, a través de amigos suyos mercaderes. Los personajes de esta historia no son personas conocidas.

[368] Carlos I de Anjou se había apoderado de los reinos de Nápoles y Sicilia después de derrotar a Manfredi y a Corradino. El mismo rey, así como Manfredi, aparecen como referencias históricas de la novela de Madama Beritola (II, 6).

[369] Esta victoria fue la batalla de Benevento (1265), en que Manfredi fue derrotado y muerto. Manfredi fue heredero del emperador Federico II, a quien también había sucedido como cabeza de los gibelinos.

[370] Perteneció a una famosa familia gibelina que, según Compagni, estuvieron más de cuarenta años desterrados de Florencia, y entre los que se contó el famoso Farinata de los Uberti, que es uno de los personajes con más fuerza y admiración retratados.

[371] Fue el vicario de Carlos de Anjou en Toscana. Dante lo condena como a tirano, a estar sumergido en un río de sangre hasta el entrecejo («Infierno», X, 118—120).

[372] El rey Pedro III de Aragón, que entró en Sicilia en 1282.

[373] Esta novela puede haberse originado en un episodio real que cuentan algunas crónicas del siglo XIII, según las cuales la siciliana Macalda de Scaletta se había enamorado ardientemente de Pedro de Aragón al verlo entrar, victorioso, en su tierra.

[374] El tiempo de las Visperas sicilianas: 31 de marzo de 1282.

[375] El rey Pedro era trovador y le gustaba reunirse con trovadores y músicos, entre los cuales se encontraría este Minuccio de Arezzo, cuya existencia no está documentada.

[376] Esta historia, cuyo antecedente directo está en la «Disciplina clericalis» de Pedro Alfonso, es, según Battaglia, decididamente árabe en el espíritu y con ella «Boccaccio quiere probar su maestría en tejer una trama psicológica que esté en el límite de la verosimilitud». Por otra parte, el tema de la superioridad de la amistad sobre el parentesco y los sacrificios que deben hacerse por conservarla no sólo es frecuente en la literatura árabe sino que también es tratado por los filósofos grecolatinos y, entre ellos, por Cicerón en «De officiis», donde cuenta la historia de Damón y Picias: dos amigos cuyo amor era tan perfecto que, habiendo sido uno de ellos condenado a muerte, el otro se quedó en su lugar mientras arreglaba los asuntos de su testamento y se comprometió a morir por él si no volvía. Cuando volvió, Dionisio el Tirano (que lo había condenado) le perdonó y pidió a los dos que le recibiesen a él en su amistad. La misma historia la cuenta Valerio Máximo. Más semejante a ésta de Boccaccio y derivada como ella de la fuente oriental es la del «medio amigo» de Don Juan Manuel en el «Conde Lucanor». El mundo grecolatino que sirve de fondo aquí es muy raro en el «Decamerón», donde sólo hay otra novela que lo utiliza (VII, 9), y el modo de tratarlo responde a una óptica muy medieval, como sobre todo puede observarse en el discurso de Tito a los parientes de Gisippo y Sofronia.

[377] El sultán Saladino (1138—1193), señor de Egipto y de Siria, que reconquistó Jerusalén en 1187, adquirió fama legenderia no sólo entre los musulmanes sino también entre los cristianos. En las muchas historias que corrían sobre su vida y sus hazañas se alababa su valor, generosidad, riqueza y prudencia. En el «Decamerón» es también personaje de I, 3 y en el «Conde Lucanor» es personaje del «Enxiemplo L». Se decía de él que había recorrido, disfrazado, la mayoría de los países cristianos.

[378] Se trata de la Cruzada de 1189, durante la cual murió el emperador Federico Barbarroja, de fama tan legendaria como la de Saladino.

[379] De los varios motivos que se mezclan en esta novela, el del marido que se separa de la mujer y vuelve ocultamente a tiempo para impedir las nuevas bodas de ésta es muy popular en la Edad Media, y en nuestra cultura sus orígenes pueden remontarse hasta la «Odisea». En España, es un tema de romancero. Lo referente a Saladino y sus viajes de incógnito entre los cristianos es una materia que aparece en relatos del «Novellino» (XXIII), en el «Aventuroso Ciciliano» y en «El conde Lucanor». Con estos dos motivos occidentales se mezclan los elementos orientales de la magia y el lujo exótico de las «Mil y una noches».

[380] Federico I Barbarroja, abuelo de Federico II, era hijo de Federico de Suabia y de Judith de Baviera. Después de treinta años de guerras por conquistar Italia y someterla al Imperio, casó a su hijo Enrique con la heredera del reino de Sicilia y Apulia, en 1184.

[381] No se trata de la Babilonia mesopotámica sino de El Cairo.

[382] «Un Torellus de Strata de Papia», recordado también por Salimbene de Parma, fue en los primeros decenios del siglo XIII podestá de Federico II en varias ciudades: en Parma (1221 y 1227), en Florencia (1233), en Pisa (1234), en Aviñón (1237); y tal vez fue también rimador en lengua provezal (Branca).

[383] Este Dignes (o Digne), en Francia, perteneció como feudo a los Anjou que reinaron en Nápoles.

[384] Porque las señoras acostumbraban adornarse la cabeza con coronas. Dice Da Buti: «es decir, adorno de la cabeza que llevan las señoras, como el rey y la reina, hecho con hojas de plata dorada, con piedras preciosas y con perlas».

[385] Estas monedas de oro, españolas o moriscas, circulaban por el Mediterráneo.

[386] Esta historia pertenece más al mundo alegórico que al real y con ella cierra Boccaccio su «Decamerón» ofreciendo un modelo de virtud sublime paralelo y opuesto al de maldad extrema que ofrece micer Ciappelletto en la primera novela de la Jornada Primera. Tan inverosímil como la actuación del marqués de Saluzzo es la reacción de Griselda y las de todos los demás personajes, pero todo ha de entenderse por una parte como una manifestación del arquetipo de comportamiento ciegamente obediente que deseaban de la esposa los moralistas de la época (que «siempre se ingeniaría en complacer [al marido] y en no enojarse por nada que él hiciese o dijese»), y, por otra parte, como una alegoría que Petrarca —que tradujo esta novela al latín y la difundió entre los humanistas de los siglos XIV y XV— interpreta tomando a Griselda como figura de Cristo, paciente y obediente hasta la muerte. Vittore Branca considera a Griselda figura de María, siempre obediente y sumisa después de ser elegida como esposa divina hasta aceptar la muerte de su Hijo sin oponer ninguna reserva a la voluntad del Padre. También, de modo más general, podría considerarse a Griselda como alegoría del alma que es probada por Dios de manera aparentemente arbitraria hasta que la juzga digna de poseer su paraíso. Branca no encuentra ningún antecedente concreto de esta historia en la narrativa medieval, aunque indica que «el tema de la mujer perseguida injustamente y siempre paciente hasta el reconocimiento de su heróica inocencia [es] un tema de carácter verdaderamente antropológico (…) difundidísimo en la literatura medieval a partir de pasajes de las novelas griegas».

[387] Pánago o Pánico era feudo de una rama de los condes de Alberti.

[388] Cincilión (o Cincilione) parece haber sido el nombre de un borracho famoso al que alude Boccaccio en la Jornada I, 6 (véase nota 3) y que burlescamente, por su semejanza con el nombre de Cicerón, es usado como referencia de autoridad. Igual intención burlesca tiene el nombre de Escolario, que refiere fónicamente a Esculapio.

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